La Navidad y La Debilidad Humana

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Víctor escribe esta carta a los creyentes:

¡Hola a todos!

Quiero que sepan que, mientras que algunos hacen un problema de la Navidad, ya que es la temporada, necesitamos que el Señor nos diga qué decir, a quién y qué, pero no entremos en atadura por eso. A la hora de la verdad, la Navidad no es el problema. Antes de yo ser cristiano, celebrar o no celebrar la Navidad no me habría importado. Pero cuando recibí el Espíritu, las cosas empezaron a cambiar en todas las áreas, una cosa a la vez, a veces varias cosas, y la Navidad tomó su turno.

Como verán, se trata principalmente de una relación con el Señor Jesús, Él viviendo Su vida en y a través de nosotros. Y Él no condena ni critica a nadie por la oscuridad o la ignorancia (¿los condenó a ustedes?). Habiéndose revelado a nosotros, Él vive Su vida por medio de nosotros y trae a la Luz a quien Él quiera en Su tiempo. ¡Paciencia!

Hablé con algunos de ustedes sobre qué responder a los demás cuando les desean una “Feliz Navidad”. Nuestro jefe de bomberos de la comunidad ha creado la tradición (quizás no sea una nueva idea) de ir de puerta en puerta con su esposa en el camión de bomberos (creo que es bastante ingenioso: no un trineo sino un camión de bomberos, y rojo como el trineo de Santa, bueno, quizás amarillo, no estoy seguro; y en vez de la nariz roja de Rudolph, los faroles y en lugar de campanas, una sirena). Se visten con trajes de Santa y reparten bastones de caramelo, uno para cada miembro de la casa. Anoche escuché el toque de la sirena, y Wendy Hilliard se acercó a la puerta y me entregó tres bastones (lo cual, sea Navidad o no, normalmente no comemos). Los acepté. Ella dijo, “Felices Fiestas para ti y los tuyos”, sonrió y se fue a la siguiente casa. Le devolví la sonrisa, medio titubeado, debo agregar, y le dije: “Gracias”.

Wendy es nuestra vecina; su esposo es un bombero voluntario para nosotros, haciéndole un servicio a la comunidad, y son clientes habituales de fresas de Harvest Haven. Con estos tipos de conexiones, se hace más difícil tomar una posición sobre algunos asuntos… si de hecho se debe tomar una posición. A veces, ojalá no por beneficio egoísta o terrenal, necesitamos reconocer que podemos dejar pasar algunas cosas. No necesitamos luchar o diferir en todo momento, en todos los casos.

¿Estuve mal yo en darle las gracias y aceptar los bastones? Tal vez sí o tal vez no; el Señor dirá. Estaré encantado de hablar con ella y su esposo sobre cualquiera de estas cosas si el Señor abre la puerta para hacerlo, no en una postura legalista ni con un leve desprecio, sino en bondad y amistad. Y si el Señor no provee las circunstancias, no hay problema. Déjenlo; está bien.

Terri, te aconsejé que fueras a tu reunión familiar y que no te preocuparas por eso. ¿Cómo te fue? ¿O es hoy?

James, te aconsejé que fueras a la tuya y lo tomaras como una oportunidad para simplemente estar allí y compartir; tal vez haga algunas preguntas, no en conflicto o en antagonismo, sino para que las personas piensen en sí mismos, en su suerte en la vida, en ti, y qué están haciendo teniendo una reunión cuando no están dispuestos a hablar sobre las cosas que son importantes para ti, la persona con quien insisten en juntarse y por quien presumen preocuparse.

Eric, escuché que Laurie estaba molesta porque tuvo que preparar a los niños ella sola para ir a la iglesia por la ocasión que sea que estaban teniendo allí, probablemente tenía que ver con la Navidad. Sólo recibí estas cosas de segunda mano, así que no me lo tomes literal. Sea como sea, considera que puedes ayudarla a vestir y alimentar a los niños; ayudar a enviarla a la iglesia con ellos para hacer lo que ella pretende. Cuando ellos todos sepan que estás claramente en desacuerdo, y aunque no vayas a participar, si los ayuda con interés y amabilidad, creo que eso hablará mucho más que retenerlos en cualquier tipo de desprecio- sea leve, sutil o de otro modo. Sí, el Señor nos ha llamado a la guerra, pero por medios pacíficos y celestiales, no con actitudes y medidas carnales.

Preocúpate por ellos más de lo que te preocupa no celebrar la Navidad o ir a la adoración Babilónica. ¿Entienden, gente? ¿Me escuchan? Sí, Paul y yo predicamos en contra de la Navidad y la religión falsa, hablamos en contra de muchos males y “reprendemos las obras de las tinieblas” (como lo hicieron el Señor, los profetas y los apóstoles), pero hay muchas maneras de hacerlo, y tiempos y personas en diferentes estaciones de la vida en la mezcla, cada uno de ellos requiere un toque diferente. Ámalos como sea y cuando sea posible.

Por “amor”, no me refiero a lo meloso o al sentimentalismo ni a las trivialidades, aunque, por supuesto, hay momentos de simpatía y compasión, de abrazos y de una palmadita de comprensión en la mano o en el hombro. Pero no pretendas cambiarlos. Ese es el trabajo del Señor; sólo Él puede hacerlo, y si Él no está haciendo nada en el momento, tus esfuerzos sólo serán contraproducentes y molestos para ellos, para el Señor y para ustedes. He estado allí, lo he hecho, muchas veces: compré la camiseta, la quemé… ¿me “escuchan”? Quisiera que entendieran estas cosas antes que yo, pero aún así todo es en Su(s) tiempo(s).

Yo también soy débil, como ustedes; Paul es débil; todos somos débiles. No nos engañemos; al fin y al cabo, no somos mejores que nadie. Fallamos, tropezamos, erramos; todos debemos aprender, todos debemos ser corregidos por el Señor. Él nos ama y ha sido muy paciente con nosotros, ¿no es así? Pero Él también ama a aquellos con quien tenemos que ver.

Recuerden, Él también murió por ellos y está tan deseoso y capaz de traerlos a Su redil como lo ha estado y lo ha hecho con ustedes. Sean pacientes, sean amables, sean comprensivos, sean amables con todos ellos. Manténganse firmes en sus convicciones, dejen claro lo que el Señor les ha mostrado,–no estoy pidiendo que hagan compromisos–, estoy pidiendo algo mucho mejor, por el bien de todos.

Tal vez tengan dificultades para entender cómo es que puedo decir estas cosas cuando ven nuestra predicación; parece que somos lo contrario. ¿Lo somos? Tal vez lo somos, espero que no. Quiero que sepan que, en Cristo, nos preocupamos por todas esas personas, cada uno de ellos. Augie, Peter, Laurie, Dilene, todos los niños, pastores, sacerdotes, desconocidos, antagonistas, nómbralos a todos: Cristo murió por todos ellos, y un día, todos estarán de pie junto a nosotros, regocijándose, y cantando alabanzas a Dios, con lágrimas y caras felices, agradecidos de que a Él le importaron tanto que sufrió una muerte cruel por ellos, y agradecidos por todas las cosas.

Tengo un hijo único en la carne, a quien amo. Él hace cosas con las que no estoy de acuerdo en el sentido final. Pero creo que el Señor me ha dado la sabiduría para soltarlo y experimentar las cosas que debe por el momento. Él no guarda el Sabbat como nosotros y hace una variedad de cosas que sabemos que no debemos hacer, pero sé que el Señor era soberano en mi vida cuando yo estaba en incredulidad, y Él no me atrajo a Él hasta que yo tenía 27 años, 9 años más de lo que Jonathan tiene ahora. Dios pudo haberlo hecho antes, pero no lo hizo. Puedo desear que lo haya hecho, dadas las cosas terribles que sucedieron, pero fue así, para Sus propósitos y para el momento adecuado, el cual sirve para humillarme hasta esta hora. Entonces, ¿Quién soy yo para pensar que puedo (o debo) cambiar a las personas cuando me plazca? No puedo, y tampoco nadie más puede hacerlo. Él tiene Su tiempo y forma.

Demos gracias en todas estas cosas, eso es muy importante, regocijémonos en el Señor y démosle gracias por todo, tanto lo “bueno”, como lo “malo”, las pruebas, los desafíos, los obstáculos, las derrotas como las victorias. Padre, gracias por estos a quienes has otorgado gracia y te les has revelado. Gracias por sus debilidades y fortalezas, todas las cuales sirven para Tu propósito. Gracias por ellos y por todo. ¡Amen!

-Víctor Hafichuk (Diciembre 25, 2009)