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Doctrina Diabólica: El Rapto Antes de la Gran Tribulación

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Muchos abrigan la esperanza de que porque son cristianos, Dios los trasladará antes de la gran tribulación y el desastre, así como Él salvó a Noé y a Lot en el día del juicio para ellos. ¡Qué despertar tan duro el que les espera a muchos! Antes que todo, casi nadie de los que nombran el Nombre de Jesucristo es cristiano. Pero más exactamente, los predicadores y creyentes que tratan de sustentar la doctrina escapista del rapto pre-tribulación tienen un fundamento débil en las Escrituras.

¿Quién podrá argumentar que Dios no nos libra de tribulaciones? Él lo ha hecho por mí muchas veces. Sí, Él es fiel y, como lo declara el apóstol Pablo, no nos permitirá ser tentados más allá de lo que podamos soportar, sino que nos mostrará la vía de escape (1 Corintios 10:13). Es cierto que Él libró a Noé, a Lot y a muchos otros. Pero por otra parte, consideremos a Job. ¿Pueden las cosas ser mucho peores para alguien? ¿Dónde estaba su rapto? Luego están los sufrimientos de los santos en Hebreos 11. Mientras un grupo conquistó e hizo grandes proezas, las Escrituras declaran abiertamente otra categoría de fieles quienes no escaparon de la tribulación:

Hebreos 11:36-40 RVG
(36) Otros experimentaron vituperios y azotes; y a más de esto cadenas y cárceles.
(37) Fueron apedreados, aserrados, probados, muertos a espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y pieles de cabras, pobres, angustiados, maltratados;
(38) de los cuales el mundo no era digno; errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
(39) Y todos estos, aunque obtuvieron buen testimonio mediante la fe, no recibieron la promesa;
(40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados sin nosotros.

Los escapistas pueden señalar las palabras del último versículo como prueba del rapto, lo cual ellos consideran “alguna cosa mejor.” Pero esas palabras no prometen expresamente el escape de los sufrimientos. Considere que para el tiempo en que esas palabras se escribieron y después, todos los apóstoles, excepto uno, habían sido martirizados, uno exiliado en Patmos, y muchos creyentes sufrieron persecuciones severas y horrendas en manos de los judíos y del Imperio Romano. Los cristianos fueron apresados, torturados, echados a los leones en anfiteatros llenos de espectadores locos y sedientos de sangre, y rociados con aceite como linternas humanas para iluminar fiestas de jardín. Los últimos bien habrían ascendido, pero en una llama de gloria o de martirio, no en un rapto salva-vidas.

El punto es que Dios hace conforme a Sus propósitos, y no como podríamos esperar o desear. Aunque algunos de Sus escogidos están destinados a la victoria externa, otros están destinados a la muerte. ¿Qué tan sabio es contar con un escape? ¿Cómo podría uno asumir correctamente que el escape está garantizado para los verdaderos cristianos?

En Mateo 24, Jesús da Su discurso sobre los eventos y su secuencia que ocurrirían en los últimos días. Al leer versículo por versículo, usted no encontrará base para un rapto físico antes de la tribulación. A penas en el versículo 9, Jesús dice: “Entonces os entregarán para ser atribulados, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las naciones por causa de Mi Nombre.” Sin embargo, note el verso 13 – “Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.”

En el versículo 16, Él habla de huir, no de volar. Luego dice, en los versículos 19-21, “Y ¡Ay de las que estén encintas…! Porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás habrá.” Sí, continúa diciendo que Él acortará los días por causa de los escogidos, pero considere que, para entonces, muchos habrían sido afligidos y muertos. El versículo 25 básicamente dice en el lenguaje vernáculo: “No digan que no se los dije.” Y en ninguna parte dice Él que solamente los incrédulos sufrirán estas cosas.

Todas estas cosas terribles han sucedido en el discurso del Señor, y Él no ha descrito ningún rapto. Luego Él dice en el versículo 29: “Inmediatamente después de la tribulación de esos días…” Si usted no está dispuesto a creerle a Jesucristo y lo que Él tiene que decir en cuanto a este tema, ¿a quién le va a creer usted? Y si usted no le cree a Jesucristo en este asunto, ¿le cree usted en algo más?

Pablo no contradice a Jesús con lo que dice en 1 Corintios 15, 1 Tesalonicenses 4, ni en ninguna otra parte:

1 Corintios 15:51-58 RVG
(51) He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados.
(52) En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
(53) Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
(54) Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
(55) ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
(56) El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la Ley.
(57) Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
(58) Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Dese cuenta que esas palabras aplican a todos los santos, incluyendo a Esteban, quien murió apedreado, al apóstol Santiago, quien fue decapitado y a todos los cristianos martirizados desde entonces. Ninguno de ellos escapó de una muerte violenta, pero igualmente son beneficiarios de las promesas que Pablo expresó.

También, Pablo pregunta: “¿Y por qué estamos en peligro a toda hora?” (1 Corintios 15:30 RVG)

Parece como que él no necesariamente estaba esperando un rapto del peligro. Este es otro pasaje favorito de los “raptistas”:

1 Tesalonicenses 4:14-18 RVG
(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Él a los que durmieron en Jesús.
(15) Por lo cual, os decimos esto por palabra del Señor; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
(16) Porque el Señor Mismo con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del Cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
(17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
(18) Por tanto, consolaos unos a otros con estas palabras.

No hay nada allí que nos diga que escaparemos del sufrimiento o del martirio. Muchos son maestros que ofrecen falsas esperanzas, engañando a los que le huyen a la cruz de Cristo, animándoles a leer en las Escrituras lo que ellos quieren creer, pero que no se encuentra allí.

En mi carne, yo también preferiría un rapto físico y literal que me libre de tribulación. ¿No tuvo David el mismo deseo en los Salmos?

“Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto. Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.” (Salmo 55:5-6 RVG)

¿Libró Dios a David de sus problemas? No. Es correcto, la respuesta es “No.” Dios lo libró en y a través de sus problemas. Y ese es el secreto.

Muchos santos en tiempos pasados han sufrido terribles atrocidades. Muchos profetas de Dios fueron torturados y asesinados. Hubo varios de los Suyos a quienes el Señor libró, y otros los cuales Él decidió que sufrieran. Verdaderamente, en uno u otro tiempo, todos los de Su pueblo son llamados a sufrir. Por lo tanto, fortalézcanse ustedes en Él, y no en una esperanza que podría no cumplirse como se espera.

Lea Cristianismo Falso y The End of the World.

Considere la alternativa a creer en esta falsa doctrina de esperanza: ¿No es mejor prepararse para el día de la adversidad que creer en un escape y ser tomados por sorpresa? Si Dios decidiera librarnos, ¡maravilloso! No habremos perdido nada, sino ganado una preparación santa la cual dice: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya.”

 

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