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Doctrina Diabólica: Conversiones a Cristo en el Lecho de Muerte

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Es verdad que la gente que profesa fe en Cristo querrán más vehementemente persuadir a alguien, especialmente a un ser querido durante el momento de la muerte inminente, para que “se ponga a cuentas con Dios” antes de morir. Pero ¿es esta inclinación la guianza del Espíritu de Dios? ¿Dónde miramos en la Biblia una conversión en el lecho de muerte? aparte del único ejemplo del ladrón en la cruz, no hay un segundo testimonio. Y sin los dos o tres testigos requeridos, no se establece una verdad delante de Dios.

Considerando la forma de vida de los santos en las Escrituras, usted no encontrará un solo caso donde ellos buscaran convertir a una persona a la fe en el momento de la muerte. La razón es porque Dios no ordena ni enseña nada que nos induzca a coaccionar o a conseguir profesiones de fe de nadie en el último minuto. Tal cosa no sería verdadera fe. Los hombres de fe mueren como hombres de fe y los malos mueren en sus pecados.

No hay indicación en las Escrituras del tipo de pensamiento que prevalece hoy, el cual obliga a los hombres a convertirse “antes que sea demasiado tarde.” Una de las razones por qué no existe tal noción en las Escrituras es porque no existe tal cosa como tormento eterno, como los hombres lo han concebido. Nunca vino de Dios tal pensamiento o expresión. (Lea Las Buenas Nuevas y nuestra sección The Restitution of All Things, especialmente The True, Scriptural Meanings of “Forever,” “Everlasting,” and “Hell”.)

En lugar de eso, encontramos este consejo de Dios y actitud entre Sus santos:

“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.” (Apocalipsis 22:11 RVR)

Los hombres han salido con la sucia idea del tormento eterno como una forma de amedrentar y controlar a otros para su propia ganancia. Ellos han creado organizaciones religiosas que sobreviven a los miembros individuales y permanecen para recoger más almas y herencias. Estas almas engañadas hambrientas de poder son los beneficiarios de un programa del palo y la zanahoria. La zanahoria es estar en el lado correcto, destinado a gozo eterno en el Cielo; el palo es estar en el lado equivocado, destinado para las llamas eternas del infierno.

Motivados por la posibilidad de grandes ganancias y de evitar la impensable pérdida y dolor, la gente se convierte a la fe carnal, la cual no tiene nada que ver con Jesucristo, la Verdad, y Su fe. Esa motivación es egoísta y malvada.

Entonces ¿dónde en las Escrituras encontramos la idea de que no pueda convertirse en su lecho de muerte, y así ganar acceso al Paraíso? El siguiente es el único y solo incidente:

Lucas 23:39-43 RVG
(39) Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: “Si Tú eres el Cristo, sálvate a Ti mismo y a nosotros.”
(40) Y respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: “¿No temes tú a Dios, aun estando en la misma condenación?
(41) Y nosotros, a la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas Éste ningún mal hizo.”
(42) Y dijo a Jesús: “Señor, acuérdate de mí cuando vengas en Tu reino.
(43) Entonces Jesús le dijo: “De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el Paraíso.”

Este reporte en Lucas dice que uno de los ladrones crucificado con el Señor creyó en Él y fue salvo. Sin embargo, la historia del ladrón arrepentido crucificado con Jesús no es verdadera. Lea The Book of Luke Corrupted – A Deathbed Conversion Tale.

Esta historia existe porque sus inventores quieren gobernar sobre los hombres, en vez de dejar que Dios reine en los hombres. Mediante el uso de doctrina engañosa, ellos tienen algo que ganar de los bienes de este mundo.

La Iglesia Católica y otras denominaciones e individuos han sido culpables de extorsionar posesiones o fortunas de la gente en sus lechos de muerte, guiando a estos vulnerables a creer que ellos podían comprar su salida del infierno y del purgatorio, permitiéndoles la entrada al Cielo, al dejarles sus propiedades a tales como la Iglesia Católica Romana. Este es el insulto final en una dolorosa usurpación de las almas de los hombres.

Pensando en eso: Muchos son alentados por esta doctrina a creer que ellos pueden vivir sus vidas como les plazca y arrepentirse en el último minuto, disfrutando de lo mejor de los dos mundos. Por supuesto, ellos podrían considerar que podrían morir sin advertencia y la supuesta oportunidad de arrepentirse, pero el amor a mamón nubla el razonamiento.

Los charlatanes del vestuario pueden permitirles a los hombres pensar tales pensamientos presuntuosos porque si es así, y consecuentemente se encuentran en ese vulnerable estado ante la muerte, ellos estarán dispuestos a firmar lo que sea para salvar sus almas del tormento eterno.

¿Qué de esa narración en la Biblia? ¿Puede realmente la Biblia tener errores? Sí, la doctrina de las conversiones en el lecho de muerte es falsa y la historia del ladrón arrepentido es solamente un pretexto. La historia es el único y solo testimonio para esa doctrina en todas las Escrituras, porque la historia es falsa.

Entonces, ¿qué hay de todas esas conversiones en el lecho de muerte que la gente ha escuchado?

“Yo clamé con mi papá para que recibiera a Cristo antes de morir, y finalmente lo hizo.”

“Sí, justo antes de ir a la silla eléctrica, él hizo las paces con Dios.”

En el alegado evento de los ladrones en Lucas, no hubo ruego ni inducción por parte del Señor para que confesaran fe. Sin embargo, la mayoría de las conversiones en el lecho de muerte son forzadas.

Aun sin el elemento coercitivo, la historia no se sustenta a la luz del testimonio general de las Escrituras. El cambio de corazón en el último minuto de un ladrón efectivamente envía un mensaje: “Inspírense a confesar a Dios con sus labios. No tienen que preocuparse nunca por una vida en arrepentimiento. Miren cómo el Señor le dio la bienvenida al Paraíso al ladrón que lo confesó, sin preguntas ni vacilación.”

Aunque el Señor no echa fuera a ninguno que viene a Él, esta historia no está de acuerdo a cómo funcionan las cosas. El Paraíso, el Reino de los Cielos, es por dentro y viene por un cambio interior que toma lugar con el tiempo. “El que persevere hasta el fin será salvo,” dijo el Señor (Mateo 10:22). El apóstol Pedro describe el proceso:

2 Pedro 1:1-11 RVG
(1) Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado fe igualmente preciosa con nosotros, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.
(2) Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de Jesús nuestro Señor.
(3) Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de Aquél que nos ha llamado a gloria y virtud;
(4) por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fuésemos hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.
(5) Vosotros también, poniendo toda diligencia en esto mismo, añadid a vuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento;
(6) y al conocimiento, templanza, y a la templanza, paciencia, y a la paciencia, piedad;
(7) y a la piedad, amor fraternal, y al amor fraternal, caridad.
(8) Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
(9) Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta, es ciego, y se ha olvidado que fue purificado de sus antiguos pecados.
(10) Por lo cual, hermanos, procurad tanto más hacer firme vuestro llamamiento y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
(11) Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Con el espurio pasaje en Lucas y la diabólica enseñanza de las conversiones en el lecho de muerte, a la gente le presentan el falso evangelio de “aceptar a Cristo” en el momento de su mayor debilidad y vulnerabilidad, como si entonces ellos serán metidos al Reino con la salvación completa. No se menciona en ninguna parte el arrepentimiento o la necesidad de ejercer una nueva fe para el crecimiento espiritual. Todo se trata de “Acuérdate de mí, Señor,” y encontrarse uno transportado al Paraíso como por arte de magia.

Pero nosotros sabemos que uno entra al Reino a través de muchas tribulaciones:

“Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: ‘Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?’ Y yo le dije: ‘Señor, tú lo sabes.’ Y él me dijo: ‘Éstos son los que han salido de gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en Su templo; y El Que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.’” (Apocalipsis 7:13-15 RVG)

“Y habiendo predicado el Evangelio a aquella ciudad, y después de enseñar a muchos, volvieron a Listra, y a Iconio, y a Antioquía, confirmando el alma de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe; y diciéndoles que es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el Reino de Dios.” (Hechos 14:21-22 RVG)

Uno puede discutir que el ladrón sufrió gran tribulación en la cruz. Sin embargo, él sufrió por sus pecados, no como un santo por confesar a Jesucristo delante de los hombres.

“Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? Pero si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es agradable delante de Dios.” (1 Pedro 2:20 RVG)

Usted puede preguntar: “¿La gente no pierde para siempre la oportunidad de la salvación una vez que se van de este mundo sin ser salvos aún?” Ese es el segundo razonamiento para hacer que alguien se salve mediante el pánico antes de la muerte, pero contrario a la creencia común, Dios no dispuso que todos fueran salvos en esta vida. (Lea Doctrina Diabólica: La salvación es posible sólo en esta vida.)

No, no podemos creer lo que los hombres dicen, especialmente cuando ellos son coaccionados o emocionalmente engañados, pero sí podemos creer lo que Dios dice.

¿Es posible que haya una conversión en el momento de la muerte? Sí, todas las cosas son posibles para Dios; pero tenemos que aprender Sus caminos, para que podamos tener comunión con Él, guiar a los hombres en lo recto, y no ser engañados ni llenarnos a nosotros mismos o a otros con falsas esperanzas e ideas.

Considere la alternativa a esta doctrina engañosa de falsas promesas: Si usted confía en Cristo, usted ya no temerá a la muerte como el que decide su destino. Usted le adorará a Él, y usted dependerá no de que los hombres decidan el destino por usted, sino en Él para salvar su alma en el tiempo señalado, sea en este mundo o en el siguiente.

 

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