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¿Habla Dios Sólo Palabras Suaves?

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El mundo está inundado de un falso amor “cristiano” que excluye y condena cualquier cosa que Dios tenga que decir a cualquiera que finge u ofende. Recibimos una respuesta a Realidad Espiritual vs. Fantasía, la cual demuestra este conflicto:

Sí pero recuerda Víctor, Jesús usó la gracia con la verdad para entregar su mensaje a los que eran incapaces de ver la verdad. Yo no quiero ser dura contigo pero tú suenas bastante amargado con Bob en tu respuesta a sus ideas, yo sé esto porque yo también siento que trato de forzar y ser fuerte con la gente cuando quiero hacerles ver mi punto, solamente con la ayuda del Espíritu Santo podemos traerlos a la verdad con gentileza, Filipenses 2:14-16, Hagan todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo.” Yo también me expreso con una voluntad fuerte en mis palabras y eso solamente daña nuestro testimonio del amor de Dios dentro de nosotros, nadie va a creer que amamos a Dios si hay dureza en nuestras palabras. Sólo una pequeña observación por favor no te ofendas.

Dios te bendiga
marisa

Respuesta de Víctor:

Saludos en el Señor Jesucristo, Marisa,

Han sido muchas las veces en que yo me he hecho esas mismas preguntas o me he presentado esos mismos argumentos. Paul y muchos otros te lo pueden decir. He ido al Señor por este asunto muchas veces. Aunque Él me ha hablado a mí sobre muchas cosas, Él no me ha reprendido por mi “estilo.” Verdaderamente, Él me ha animado y fortalecido.

No temas; no me he ofendido ni en lo mínimo por tus palabras. Y te equivocas completamente sobre cualquier nivel de amargura de mi parte hacia Bob, hacia su presuntuosa e idólatra organización, o sobre la falsa iglesia de cualquier persona que profese fe en Cristo, pues Dios es mi testigo. Sin embargo, la verdad, como lo he dicho en la línea anterior, bien podría percibirse como amargura, aunque no lo es. Quien se arrepienta no se desanimará y los perversos obstinados seguirán siendo eso aunque se les trate con encanto. Hemos comprobado eso muy bien. Él me ha liberado de la amargura, Marisa. En 1976, un extraño llamado “Theo” vino a mí, sabía lo que me estaba pasando, y tenía varios versículos de las Escrituras para mí, y este era uno:

“He aquí amargura grande me sobrevino en la paz; pero por amor a mi alma tú la libraste del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.” (Isaías 38:17 RVG)

No sucedió sino años más tarde, pero sucedió.

Él también me ha liberado de otro peligro igualmente serio, el cual es el de la pasión de la ramera, que se confunde con el amor de Cristo. Ese es un gran privilegio y una liberación rara, pues yo veo a muy pocos que pueden discernir la diferencia entre el amor de Cristo y el amor de la ramera. Además, hay muy pocos que saben la diferencia entre la verdadera amargura y la expresión de la dura verdad de Dios, hablada necesariamente por Sus siervos en el Espíritu Santo, verdad que viene en contra del cristianismo falso y, en realidad, contra toda falsedad y engaño, sobre los cuales Su ira permanece inmensurablemente.

Si, como tú dices, “solamente con la ayuda del Espíritu Santo podemos traerlos a la verdad con gentileza,” entonces tú necesariamente tendrías que culpar al Señor Jesús en casos como estos:

Mateo 23:13-36 RVR
(13) Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
(14) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.
(15) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
(16) ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.
(17) ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?
(18) También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.
(19) ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?
(20) Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;
(21) y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita;
(22) y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquel que está sentado en él.
(23) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
(24) ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!
(25) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.
(26) ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.
(27) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.
(28) Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.
(29) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,
(30) y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.
(31) Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.
(32) ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!
(33) ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
(34) Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;
(35) para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
(36) De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

¿Fueron “capaces de ver la verdad” los escribas y los fariseos? ¿Puedes tú decir que en el pasaje anterior Jesús habló “gracia con verdad para entregar el mensaje a quienes eran incapaces de ver la verdad”?

¿Qué de Pedro en este ejemplo?

“Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se adquiere con dinero. No tienes tú ni parte ni suerte en este asunto; porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón. Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.” (Hechos 8:20-23)

¿Y qué de Juan el Bautista?

“Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir en vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” (Lucas 3:7-9)

¿Y Pablo?

“Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando sus ojos en él, dijo: Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia: ¿No cesarás de torcer los caminos rectos del Señor? Ahora pues, he aquí la mano del Señor es contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por un tiempo. Y al instante cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quién le condujese de la mano.” (Hechos 13:9-11)

¿Qué de Judas? Él valientemente declaró:

Judas 1:10-16 RVG
(10) Pero éstos maldicen las cosas que no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como bestias brutas.
(11) ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y por recompensa, se lanzaron en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.
(12) Éstos son manchas en vuestros ágapes, que banquetean con vosotros, apacentándose a sí mismos sin temor; son nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;
(13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas erráticas, a las cuales está reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre.
(14) De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor viene con decenas de millares de sus santos,
(15) para ejecutar juicio contra todos, y convencer a todos los impíos de entre ellos, de todas sus obras impías que han cometido impíamente, y de toda palabra dura que los pecadores impíos han hablado contra Él.
(16) Éstos son murmuradores, querellosos, andando según sus concupiscencias; y su boca habla palabras infladas, adulando a las personas para sacar provecho.

Segú tú, Marisa, él andaba criticando a otros a sus espaldas y murmurando.

¿Qué de Santiago, quien les escribió estas palabras a “las doce tribus en la Dispersión”?

“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” (Santiago 4:4-5)

¿Qué versión de la Biblia lees tú? Prueba la de Peterson “El Mensaje,” especialmente en los profetas, y mira cómo cobra vida en el lenguaje de hoy, sin el mortal estilo dulce y de duraznos y crema de quienes adoran la letra y adoran la adoración.

¿Qué dices de Esteban? Lleno del Espíritu Santo y de fe, él declaró:

“¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de Quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la Ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.” (Hechos 7:51-53)

Su rostro brilló como el de un ángel al hablar esas mismas reprensiones a una generación perversa, y el Cielo se abrió para él y allí miró a Dios el Padre y el Hijo. ¿Qué tan dulces y suaves fueron las palabras de Esteban en ese momento, y cómo lo miró Dios? Con tu amor, tú estás peleando con Dios, Marisa.

¿Será posible que tú tengas que reconocer que, contrario a lo que has dicho, no todos son llamados a ser salvos, si solamente por la gentileza pueden ellos ser salvos?

¿Estás segura de que todo se te deba decir como tú piensas? ¿Estás segura de que yo no estaba hablándole a un “fariseo” o “escriba,” y que lo hice de manera correcta? ¿Estás segura de que tú tienes “revelación”? ¿Sabes si yo estoy equivocado? ¿Será posible que tú estés equivocada? Estas son preguntas que me gustaría que tú respondieras, Marisa.

“Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.” (Lucas 11:35)

Contendiendo ardientemente por la fe una vez dada a los santos,

Víctor Hafichuk

Traducido al español por Edwin Romero
Translated into Spanish by Edwin Romero

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