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No Menospreciando a Ninguno, Juzgando a Todos, Para Bien

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Recibimos la siguiente respuesta a “Las Verdaderas Marcas de un Culto: “Marca Diecinueve – Servicios y Cruzadas de Sanidad”:

Yo veo cómo piensas… Y he experimentado tu desdén y enojo también… todavía yo trato de creer que tipos como [Benny] Hinn son esencialmente buenos… la esperanza es lo último que pierde… dicen… bueno. ¿Cómo puede alguien conocer la palabra y, sin embargo, estar tan lejos del amor verdadero? … AL FINAL MUCHOS ERRARÁN DEL CAMINO DE LA VERDAD EN BUSCA DE RIQUEZAS Y, POR LO TANTO, SE HERIRÁN A SÍ MISMOS CON MUCHOS DOLORES… CREO QUE ESO ESTÁ ¿EN 2 PEDRO? mi PREOCUPACIÓN ES QUE NO DEJES QUE UNA RAÍZ DE AMARGURA TE CONTAMINE ETC.… Me alegra saber que haya alguien por ahí que piensa un poco como yo… por supuesto tengo que examinarme a mí mismo primero ya que Él dijo SI ME AMAS ME OBEDECERÁS y yo no sé ustedes, pero yo no LO amo lo suficiente… Paz para ustedes…

Radio…@…

La respuesta de Víctor:

Saludos en Cristo Jesús, “Radio”,

Quiero que sepas que la palabra “desdén” no es la que yo elegiría para describir honestamente mi actitud o perspectiva, ya sea hacia Benny Hinn o cualquier otra persona. El desdén, según mi diccionario, se define así: “Considerar o tratar como indigno o por debajo de la dignidad de uno”. Agrega el sinónimo, “condescendiente”. El significado que he experimentado de esa palabra es uno descriptivo de aquellos que son orgullosos, altivos, arrogantes y farisaicos. Aunque debo admitir que he sido de esa manera en el pasado, y aun en nuestra carne podemos ser de esa manera en cualquier momento, yo elijo, por gracia de Jesucristo y una nueva naturaleza, no ser así. Se nos ha dado ser como Él, de Quien está escrito:

“Él cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación el ser igual a Dios; sino que se despojó a Sí Mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y hallado en la condición de hombre, se humilló a Sí Mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Filipense 2:6-8 RVG)

Ninguno de nosotros tiene derecho de menospreciar a nadie, ni a Benny Hinn, Adolfo Hitler, homosexuales, al papa, borrachos, adictos ni a ningún otro. Las Escrituras son claras al decirnos que todos hemos sido cortados de la misma tela, del primer Adán. En la carne, todos somos el mismo material. Eso significa que no hay ningún hombre que sea “esencialmente bueno”, así que nos estaríamos equivocando al tratar de ver a alguien de esa manera. Además, tú y yo necesitamos al Salvador tanto como cualquier otra persona. Él murió por mí y mi pecado, y por ti y el tuyo.

¿Enojo? Sí. Me enojo cuando veo a Benny Hinn burlarse de Dios, de la fe y la justicia. El hombre es un vil sinvergüenza. Si HAY desdén en mí, no es porque lo comparo conmigo. Más bien, lo comparo con Dios y Su requerimiento de nosotros y de cómo los verdaderos creyentes deben de caminar y hacer.

Tú preguntas: “¿Cómo puede alguien conocer la palabra y, sin embargo, estar tan lejos del amor verdadero?”

Benny Hinn nunca ha “conocido la Palabra”. La Palabra es Jesucristo. Hinn es un bastardo. La Biblia define a un bastardo como un hijo ilegítimo. Un hijo ilegítimo es aquel que ha nacido a través de un extraño. ¿Quién es el extraño? Es el ladrón, el mentiroso, el adúltero, el que siembra la cizaña, el que viene a engañar, a robar, a matar y a destruir. Eso es lo que está haciendo Benny Hinn. Él es de su padre el diablo, y nunca ha “conocido la Palabra”. Un árbol es conocido por su fruto. La zarza nunca fue un roble y nunca podría serlo.

Puedo entender tu preocupación con respecto a una raíz de amargura. Puede suceder. Somos guardados por la gracia de Dios, aunque nos embarremos al tener que hablar las cosas que hablamos. No es agradable ni fácil ni popular, pero debe hacerse. Dios nos guardará. Su sangre nos lava y nos mantiene limpios, aunque el trabajo puede ser difícil.

En la carne, ninguna persona puede amarlo a Él en ningún grado, mucho menos “lo suficiente”. En el Espíritu, nuestro amor por Él se perfecciona, porque es la justicia de Cristo en nosotros la que obra, no la nuestra, y es Su Espíritu en nosotros el que vive, y no nosotros. Llega un momento en que nuestro amor es perfecto porque Su obra es perfecta.

Dejo esta carta sintiendo que he estado “sermoneando” y “sofocante”. Espero que tomes lo que es de valor e ignores lo que no valga nada. Que Dios te conceda misericordia, gracia y perdón en tanto tú les concedes misericordia y perdón a los demás.

Víctor

La respuesta de Paul:

“Radio”, te escribe Paul. Tengo unas cuantas ideas que me gustaría agregar. Pueden ayudarte a comprender mejor de qué estamos hablando, y la esperanza del glorioso evangelio de Cristo, que no es conocido comúnmente, el cual nos sostiene en medio de un mundo corrupto.

Dios dice que ningún hombre es bueno. Ciertamente Le creemos a Él. Le creemos a Él porque Él nos reveló esta verdad al aplicarla primero a nuestra propia persona. Descubrimos que no era solo cuestión de fallar por un poquito. Éramos completamente corruptos y sin esperanza de cambiar, excepto por la gracia de Dios (y no solo hablo de cuando no éramos cristianos, sino particularmente me refiero a nuestras vidas después de que llegamos a creer en Él, y fuimos bautizados con fuego, como lo explica Pablo en Romanos 7). Ha sido la pura gracia y misericordia de Dios que nos ha salvado y nos tiene hoy aquí hablando contigo. Si Él no nos hubiera salvado, estaríamos perdidos. Y todavía hoy, en nuestra carne no hay nada bueno, pero la salvación del Señor ha sido para resucitarnos para vivir por Su Espíritu, y no por nuestra carne corrupta.

Ahora, sabiendo esto, debes considerar que, si todas las personas son completamente corruptas, y sin esperanza, como lo testifica Dios (por medio de Su sacrificio), entonces podemos concluir que es solamente por Su voluntad que alguien puede ser salvo. Y si es por Su voluntad, Él también declara que no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento, así que con seguridad Él realizará lo que quiere. Te pregunto, ¿quién Lo va a detener de hacer lo que Él quiere hacer?

Nosotros creemos y predicamos las Buenas Nuevas de Jesucristo; que Él murió por todos y que reconciliará todas las cosas (incluyendo a la humanidad) Consigo Mismo. Jesucristo murió por pecadores. Es así de simple. Si Él murió por ellos, Él es su dueño. Si Él es su dueño, Él puede hacer lo que quiera con ellos. Si Él puede hacer lo que quiera con ellos, Él puede traerlos al arrepentimiento.

¿Por qué no lo haría Él? ¿Y tú que prefieres? ¿Prefieres que las personas continúen para siempre en rebelión, odio y animosidad, en algún tipo de cámara de tortura eterna, o que simplemente sean aniquilados, sus vidas un ejercicio vano de perversa inutilidad? ¿O quisieras que ellos doblen sus rodillas y confiesen que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios, como Dios declara que lo harán?

El hombre no regenerado prefiere torturar y aniquilar a sus enemigos o a aquellos a quienes odia, desprecia o que simplemente los ve como menos. Pero si Dios, Quien nunca pecó, ni merece ninguna condenación ni odio, ha recompensado a la humanidad, que Lo ha odiado a Él, con la entrega de Su vida por nosotros, entonces ¿cómo podemos negarles Su perdón a todos? No podemos. Y quiero que sepas, que a pesar de lo que te puede parecer, no se los negamos.

Hablamos la verdad. Las personas no se salvan al tolerar y aceptar el mal, especialmente haciendo el mal en el glorioso Nombre del Salvador y Dios. El mal es lo que los mata. Dios está enojado, como te escribía Víctor. Más vale que lo creas. Al igual que Él, nosotros estamos enojados. Nosotros no amenazamos a nadie, pero hablamos la verdad que amenaza a todos los que prefieren sus malos caminos por encima de Dios. Que así sea. Nosotros preferimos identificarnos con Dios en vez de con los hombres, aun cuando nos cueste nuestras vidas. ¿De qué valor son nuestras vidas si Lo negamos a Él?

Las líneas siempre se trazan, y nosotros siempre estamos eligiendo con Quién nos identificamos. Aquellos que buscan salvar sus vidas la perderán. Pero aquellos que pierdan sus vidas por Su causa la ganarán, para vida eterna. Esa es una calidad de vida que el hombre carnal no conoce, pero nosotros la conocemos y la tenemos en Él, incluso ahora.

La gloria es de Él. Levantamos nuestras manos hacia Él y alabamos Su Nombre por la gran bondad que Él nos ha mostrado, la cual prevalecerá hasta el final, tal como Él lo ha determinado.

Puedes leer de nuestra sección:

La Restitución de Todas las Cosas

Paul

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