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La Gran Mentira al Descubierto

Spanish – English

He escuchado repetidamente decir: “Nosotros los cristianos no debemos seguir a un hombre” o “No debemos enfocarnos en un hombre” o “Las cosas no deben girar en torno a un hombre”. Todos estos años creí esto e incluso lo prediqué, y estoy seguro que la mayoría de nosotros hemos sido engañados por estas nociones porque contienen un elemento de verdad. No debemos adorar a ningún hombre, y, de hecho, las cosas no deberían girar alrededor de un hombre.

Sólo Dios es Señor y Salvador de toda la humanidad, y sólo Él es digno de ser adorado. Sólo Él entregó Su vida por nosotros y tuvo el poder de levantarla de nuevo. Solo Dios es justo, santo y perfecto. Cada uno de nosotros tiene necesidad de Él, mientras que Él no tiene necesidad de ninguno de nosotros. A Él y sólo a Él pertenece la máxima devoción y lealtad como el Único Dios, el Señor Jesucristo.

Al creer esta mentira, las personas se han mantenido en oscuridad, rehusándose a someterse a un hombre de Dios

Aparecen los rebeldes y los mentirosos, los orgullosos, tercos e independientes. Aparece Satanás y los que han sido entregados a la desobediencia, iniquidad, arrogancia y al descuido. Durante todo ese tiempo que confesé que creía la mentira de que no debíamos de seguir a un hombre, yo sentía que algo no estaba bien.

La mentira no me impidió obedecer a Dios (Su mano estaba sobre mí), pero sí me debilitó cuando los rebeldes venían y simplemente echaban a un lado todo lo que tenía que decir de parte de Dios al decir: “Tenemos un problema con enfocarnos en un hombre.” Yo sabía que no estaban bien en espíritu o motivo, pero las palabras parecían correctas. Por lo tanto, a menudo yo no refutaba las palabras.

Yo no intentaba lograr que me siguieran – yo estaba hablando cosas del Señor, y no me creyeron porque no lo estaban escuchando directamente de Él, pero pensaban que debería hacerlo. Para ellos, creer lo que Dios me estaba dando para darles era creer en un hombre y no en Dios.

Ahora he aprendido. Alabado sea Dios, Él me ha revelado la verdad en este asunto y no es una pequeña revelación. Es fundamental. Al creer en esta falsa doctrina, la gente ha quedado atrapada en oscuridad, rehusando someterse a un hombre de Dios o a cualquiera que haya tenido alguna verdad extensiva de Dios para compartir. Al creer esta mentira, han tenido lo que parece ser una razón sólida para rechazar la autoridad de Dios en todo momento.

Ahora, ¿por qué es una mentira rehusar el liderazgo y la Palabra de Dios por parte de los hombres?

  • Dios siempre viene a través de un hombre y siempre espera que aquellos a quienes envía ese hombre digan: “Bendito el que viene en el Nombre del Señor.
  • Creer la mentira engendra orgullo, no humildad; rebelión, no sumisión; testarudez, no mansedumbre; e independencia de Dios. Creer la mentira también procede de estas actitudes negativas.

Aquellos que son de Dios son instruidos a someterse a los hombres de Dios tanto por Él como por aquellos que Él envía

Hay mucha confusión porque muchos han venido buscando sumisión para sí mismos cuando no tenían parte alguna en hacerlo en el Nombre de Dios. Estos son egotistas, almas erradas, buscadores de poder, depredadores, engañadores (algunos sinceros porque ellos mismos están engañados), soñadores y oportunistas con poca o ninguna conciencia, inspirados por el diablo como ángeles de luz. Sin embargo, los mentirosos atraen a los mentirosos; los que son engañados por falsos son falsos ellos mismo.

Jesús advirtió de tales engañadores. Lo mismo hizo Pablo y otros apóstoles. Dios protege y es fiel a los que aman la verdad, pero a los que aman las mentiras Él les envía un poder engañoso para que crean la mentira y sean condenados (2 Tesalonicenses 2:8-12).

¡Escudriñen las Escrituras! Una y otra vez, las personas que siguen a Dios, o que son de Dios, son instruidas tanto por Él como por aquellos que Él envía a someterse a los hombres de Dios, a obedecerlos y a seguirlos. Ni una sola vez las Escrituras dicen: “¡No pongan sus ojos en un hombre!” ¡Ni una sola vez! Sin embargo, esta mentira ha sido tan prevalente que todos asumimos que seguramente estaba en la Biblia como una premisa básica. ¿No es irónico que Satanás use a los hombres para mentirnos y engañarnos, diciéndonos que no debemos creer y seguir a los hombres?

Entonces ahora los engañadores y los engañados dicen: “¿Y qué hay de aquellos que siguieron a Koresh o Jim Jones o…? ¿No perecieron porque tenían sus ojos en el hombre y no en Dios?” La respuesta es . Pero más cerca de la verdad es que pusieron sus ojos en engañadores porque no tenían sus ojos en Dios.

Tener los ojos puestos en Dios no presupone que uno desatenderá a un hombre de Dios. Significa que uno no seguirá la voz de un falso. Entonces, el problema no es si tienes o no tus ojos puestos en un hombre, ¿pero en qué hombre? ¿Elegirás un mentiroso o a Dios? Si eliges a Dios, te someterás, obedecerás, mirarás y pondrás tus ojos en el hombre que Él envía en Su lugar.

¿Cómo se distingue a un falso de un verdadero hombre de Dios? Vamos al Señor y a las Escrituras.

En esencia, estarán diciendo: “Bendito el que viene en el Nombre del Señor.” Los rebeldes exigen que Dios se les manifieste personalmente, eliminando así la posibilidad de que Él venga personalmente en un hombre, y eliminando la posibilidad de ser responsables ante Dios, ya que Él nunca se les manifestó en lo que a ellos respecta.

Ahora la gran pregunta: “¿Cómo se distingue a un falso de un verdadero hombre de Dios?” Vamos al Señor y a las Escrituras. Jesús apuntó a Sus obras tanto como a Sus palabras. Pablo señaló su estilo de vida y obras. Todos ellos vivieron lo que predicaban. No era simplemente una cuestión de doctrina para ellos, aunque fuese sana. Era cuestión de la vida misma.

¿Por qué los fariseos, los saduceos, el sanedrín, los escribas, los doctores, los abogados, los ancianos, los gobernantes y otros no sabían que era Dios en la carne Quien estaba ante ellos? ¿No eran muchos de estos entendidos en las Escrituras? Sí, lo eran. Entonces, es obvio que ir a las Escrituras no es suficiente – ni por cerca.

Por ejemplo, ¿cómo es que los judíos han estudiado las Escrituras en sus escuelas y sinagogas durante todos estos milenios y, sin embargo, no conocen a Su Creador, Salvador y Señor? Irónicamente, la respuesta todavía está en las Escrituras. Jesús dijo:

“Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí. Y no queréis venir a Mí para que tengáis vida.” (Juan 5:39-40 LBLA)

¿Cómo podemos discernir la doctrina correcta, entonces? Jesús dijo:

“Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de Aquél que me envió. Si alguno quiere hacer Su voluntad, conocerá de la doctrina, si es de Dios, o si Yo hablo de Mí mismo. El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, Éste es verdadero, y no hay injusticia en Él.” (Juan 7:16-18 RVG)

Él repetidamente les dijo a Sus discípulos que a ellos les fue dado entender, mientras que a otros no les fue dado (Mateo 13:11; Lucas 8:10; Juan 3:27; 6:44). Entonces, es un regalo de Dios conocer a un verdadero hombre de Dios.

Yo declaro que soy de Dios, lo represento, hago Su voluntad y llamo a otros a que hagan lo mismo.

Considere que fueron los religiosos, y esos que se creyeron muy versados en las Escrituras, quienes con vehemencia se opusieron a la verdad en todo momento y finalmente crucificaron la Verdad en el Nombre de Dios, alegando tener el apoyo de las Escrituras (Juan 7:52).

Aquí hay más cosas a considerar: ¿A quién se oponen, y quién hace la oposición? ¿Quién da la enseñanza que trae persecución, y quién hace la persecución? ¿Quién habla abiertamente mientras que los detractores se le oponen silenciosamente detrás de su espalda y también abiertamente de manera amarga? ¿Quién habla substancia mientras los detractores hablan las mismas cosas que han mantenido a las personas atadas en todas partes? “Por sus frutos los conoceréis”, aconsejó Jesús.

Yo declaro que soy de Dios, que Lo represento, que hago Su voluntad y llamo a otros interesados a que hagan lo mismo. Que aquellos que prefieren el estatus quo del disfrute social, religión y muerte permanezcan donde están. Para aquellos que desean una relación viva con Dios a través del conocimiento de Él y Su voluntad, lo que tengo que decirles es un trago de agua fresca en un desierto caliente, una brisa fresca en un día caluroso y un refugio en la tormenta. Yo soy vida de entre los muertos.

¿Divido yo? No. Pero la verdad sí divide en que cuando hablo la verdad, algunos creerán y actuarán, mientras que otros la rechazarán y permanecerán donde están. ¿Entonces no soy de Dios porque las personas se dividen? Si yo divido, yo, junto al Señor, soy un divisor de ovejas y cabras en este, Su gran y último día.

Yo llamo a aquellos que desean ser Suyos que venga y sean resucitados de los muertos, para ser alimentados, sanados, liberados, enseñados y vestidos. No puedo hacer nada por mí mismo, sino lo que Dios me ha concedido y me ha requerido que haga de Su voluntad en este, Su último día.

Considera también que si las personas permanecen donde están, no habrá controversia, persecución, batalla, división, abandono o sacrificio; no habrá la necesidad de dar la vida por causa de la Verdad, no hay una cruz que tomar, ninguna agonía mental u otras dificultades que soportar, y ninguna recompensa u honor, la cual sólo proviene de Dios, no de los hombres.

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución. Mas lo malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” (2 Timoteo 3:12-13 RVG) 

Los asientos en la iglesia son cómodos, las cruces definitivamente no

Jesús preguntó: “¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene solamente de Dios?” (Juan 5:44 La Biblia de las Américas)

Incluso de algunos que creyeron, Juan escribe: “Con todo eso, aun muchos de los príncipes creyeron en Él; mas por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga [iglesia]. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.” (Juan 12:42-43 RVG).

Los asientos en la iglesia son cómodos, las cruces definitivamente no. Las mesas de banquete son agradables, alimentarse de migajas debajo de ellas no lo es; la alabanza de los hombres es deseable, su desprecio no lo es; caminar con muchos se siente seguro, caminar solo se siente lo contrario. Pero lo que uno encontrará al otro lado de la cruz, uno no lo encontrará al otro lado del asiento.

Las mesas de banquetes terrenales alimentan a la carne y son temporales, mientras que las migajas, por naturaleza, niegan la carne, pero en Cristo pueden traer banquetes eternos. Las alabanzas de los hombres nos alejan de Dios, mientras que su desprecio nos lleva a Él. Las congregaciones de los pecadores que nos rodean asegurarán nuestra condenación, mientras que la separación de ellas por Su causa conduce a la vida. Jesús dijo:

“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13-14 La Biblia de las Américas).

Dios requiere obediencia de las personas hacia un hombre. Lea Números 16 – entero. Tenga en cuenta que Dios no solo exigió que el pueblo honrara a Moisés y Aarón, sino que condenó a quienes se pusieron al mismo nivel de los gobernantes designados por Dios y hablaron en contra de los hombres de Dios.

Esto es lo que Dios dice de Su ungido: “Se levantan los reyes de la tierra, y los príncipes consultan unidos contra Jehová y contra Su ungido, diciendo: Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas.” (Salmos 2:2-3 RVG)

“Pero todo eso es el Viejo Testamento”, responden los rebeldes. Entonces, ¿Qué tienen que decir las personas que siempre llevan la contraria acerca de esta Palabra del Señor?:

“He aquí, Yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, Yo haré que vengan y adoren delante de tus pies, y que reconozcan que yo te he amado.” (Apocalipsis 3:9 RVG)

¿No estaba esto hablando de los pies de hombres, creyentes, los fieles?

¿Dijo Pablo, ‘Pon tus ojos en Dios’? o, ¿‘Pon tus ojos en mí así como yo pongo mis ojos en Dios’?

Isaías, a quien Jesús citó a menudo, habló de rebelión contra los hombres de Dios:

“Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la Ley del SEÑOR; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras; dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.” (Isaías 30:9-11 RVG).

¿No estaba el Santo de Israel presente allí en los videntes?

¿Y qué del hijo de Jacob, José, a quien Dios hizo que toda su familia, incluyendo su padre, se postrara ante él, como sus sueños lo predijeron? ¿Son los caminos de Dios ajenos a este tipo de cosas? José fue un hombre de Dios, preparado y enviado por Dios.

¿Dijo Pablo: “pon tus ojos en Dios”? O ¿“Pon tus ojos en mí mientras yo pongo mis ojos en Dios”?

“Sed seguidores de mí, así como yo de Cristo.” (1 Corintios 11:1 RVG)

“Por tanto, os ruego que seáis seguidores de mí.” (1 Corintios 4:16 RVG)

“Hermanos, sed imitadores míos, y observad a los que andan según el ejemplo que tenéis en nosotros.” (Filipenses 3:17 La Biblia de las Américas).

“Y vosotros vinisteis a ser seguidores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de mucha tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:6 RVG)

“Porque vosotros, hermanos, habéis seguido el ejemplo de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues vosotros también habéis padecido las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los judíos” (1 Tesalonicenses 2:14 RVG).

“Que no os hagáis perezosos, sino que sigáis el ejemplo de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por Sí mismo, diciendo: Ciertamente bendiciendo te bendeciré, y multiplicando te multiplicaré.” (Hebreos 6:12-14 RVG).

¿A que los santos pusieran sus ojos sobre quién les motivaba Pablo?

“Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros” (Filipenses 4:9 RVG)

“Mas por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero, toda clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en Él para vida eterna” (1 Timoteo 1:16 RVG)

“Hermanos, ya conocéis a la familia de Estéfanas, que son las primicias de Acaya, y que se han dedicado al servicio de los santos, os ruego que os sujetéis a los tales, y a todos los que con nosotros ayudan y trabajan” (1 Corintios 16:15-16 RVG)

No son cosas para los orgullosos, ¿verdad? 

Jesús vino como un hombre y dio ejemplo, y envió hombres así como también Él fue enviado por el Padre

Pedro escribe: “Igualmente, jóvenes, sujetaos a los ancianos; y todos sujetaos unos a otros, y vestíos de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 Pedro 5:5 RVG)

Los que siempre llevan la contraria insisten que debemos someternos unos a otros. Sí, debemos de someternos los unos a los otros también. Donde se habla la verdad, hacemos bien en prestar atención, ya sea que hable un extraño, una esposa, un niño o un asno. Pero permítanme preguntarles esto a los que se oponen: ¿Se someten a alguien si no se someten a los hombres de Dios? Eso es improbable. ¡Dios tenga misericordia!

Hay Escrituras en abundancia sobre el seguimiento de un hombre, incluyendo a Jesús, Quien vino como hombre y dio ejemplo, y envió hombres así como también Él fue enviado por el Padre:

“Y les dijo: Venid en pos de Mí, y Yo os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19 RVG).

“Pero Jesús le dijo: Sígueme; y deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mateo 8:22 RVG).

“Y pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos; y le dijo: Sígueme. Y él se levantó y le siguió” (Mateo 9:9 RVG)

“Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, sígame” (Mateo 16:24 RVG)

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes, y da a los pobres, y tendrás tesoros en el Cielo, y ven y sígueme” (Mateo 19:21 RVG).

Pero los hombres encontrarán excusas nobles para rechazar seguir al Señor o a los hombres que Él envía: “Y dijo a otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre” (Lucas 9:59 RVG)

“Si alguno Me sirve, que Me siga; y donde Yo estoy, allí también estará Mi servidor; si alguno Me sirve, el Padre lo honrará” (Juan 12:26 La Biblia de las Américas).

“Porque vosotros mismos sabéis cómo debéis seguir nuestro ejemplo; porque no anduvimos desordenadamente entre vosotros” (2 Tesalonicenses 3:7 RVG)

¿Por qué Dios no simplemente le habló directamente a la gente, en lugar de enviar a Su Hijo?

“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios, y seguid el ejemplo de su fe, considerando cuál haya sido el éxito de su conducta. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por siempre” (Hebreos 13:7-8 RVG).

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; esto no os es provechoso” (Hebreos 13:17 RVG)

¿Por qué Dios no simplemente le hablo directamente a la gente, en lugar de enviar a Su Hijo? ¿Por qué envió a Moisés y a los profetas a decirle a la gente lo que necesitaban escuchar? ¿Por qué envió a Juan, Esteban, Agabo, a Pablo y a otros apóstoles para que llamaran a las personas a creer, seguir y obedecerlos? Piénsalo.

Finalmente, tenemos a Dios diciéndole al hombre Moisés:

“Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré Mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que Yo le mande. Y sucederá que a cualquiera que no oiga Mis palabras que él ha de hablar en Mi Nombre, Yo mismo le pediré cuentas. Pero el profeta que hable con presunción en Mi Nombre una palabra que Yo no le haya mandando hablar, o que hable en nombre de otros dioses, ese profeta morirá” (Deuteronomio 18:18-20 La Biblia de las Américas).

Luego tenemos a Moisés (un hombre enviado de Dios en lugar de Dios) diciendo: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantara el SEÑOR tu Dios; a él oirás” (Deuteronomio 18:15 RVG)

Sí, como declaró Pedro en Hechos 3:26, esta profecía de alguien que viene después de Moisés se cumple en Jesucristo, en todos aquellos que son enviados por Él para hablarle a otros lo que Él requiere e inspira por Su Espíritu para hablar.

Gente, el problema no es conmigo, sino con este mundo occidental, democrático, “avanzado”, “civilizado” y “cristianizado moderno” del siglo XX, apartado de la norma de Dios: la generación del YO, demandando derechos de todo tipo. No fue así en el principio. ¡Volvamos a Dios!

Víctor Hafichuk