¿Por Qué Duele la Verdad?
Una lectora nos pregunta:
¿Por qué duele
tanto la verdad?
La respuesta de Víctor y Paul:
Hola Lizzie,
Cuando la verdad viene, comienza tratando con nuestra falsedad y error.
La verdad es al principio dolorosa porque somos contrarios a ella. La
verdad es el gran fuego que limpia. La verdad es lo contrario a la falsedad
y a las mentiras. La Verdad es la realidad que expone lo irreal. La verdad
es la luz que disipa las tinieblas. La Verdad es un sanador que viene
a acabar con la enfermedad, la muerte, el infierno y sus causas.
La Verdad es un amigo que primero aparece como un enemigo, mientras
que la mentira primero aparece como un amigo pero que al final muerde.
La Verdad comienza en el ser interior hasta completar la misión
de liberación total, sea en esta vida o en el mundo por venir.
“Fieles son las heridas de un amigo; pero falsos los besos de
un enemigo que aborrece.” (Proverbios 27:6 RVG)
Los humanos en estado natural caído somos propensos a creer y
a hablar mentiras, no importa cuán absurdas sean. Rara vez, si
acaso, ellos están interesados en creer a la Verdad y enterarse
de cómo son realmente las cosas (Por eso lo crucificaron a Él, ¿no
es así?) Sin embargo, admitir o reconocer la realidad es el primer
paso a la restauración, a la victoria, a la paz, al descanso y
a la plenitud. No hay otra forma más que la verdad para obtener
verdadera Vida. Sin la verdad, perecemos, pero en la verdad, somos invencibles – allí nada
puede dañarnos.
La Verdad puede herir por diversas razones. Puede herir a causa del
orgullo, cuando somos confrontados con el hecho de que somos contrarios
a La Verdad, y resistimos el cambio. También puede herirnos porque
si cambiamos, la Verdad trae separación de otras personas (aquellos
que continúan siendo contrarios a la Verdad) y las cosas que hemos
amado (las cuales ya no están en armonía con nuestra búsqueda
de la Verdad)
Jesucristo, la Verdad Encarnada, dijo esto:
Mateo 10:34-39
(34) No penséis que he venido para meter paz en la tierra; no
he venido para meter paz, sino espada.
(35) Porque he venido para hacer disensión del hombre contra su
padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.
(36) Y los enemigos del hombre serán los de su casa.
(37) El que ama padre o madre más que a mí, no es digno
de mí; y el que ama hijo o hija más que a mí, no
es digno de mí.
(38) Y el que no toma su madero, y sigue en pos de mí, no es digno
de mí.
(39) El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su
vida por causa de mí, la hallará.
Esto es doloroso. Nosotros lo sabemos, pues hemos experimentado la espada
del Señor. Pero esta es la diferencia: Cuando recibimos y creemos
la Verdad, aunque sufrimos el dolor de la pérdida y la separación
por un rato, mejores cosas vienen- mejores que lo que cualquier ser humano
puede imaginar. Después de todo, el solo propósito de la
Verdad es el mejoramiento, para hacernos libres y vivos para Dios.
“Antes, como está escrito: Lo que ojo no vio, ni oído
oyó, ni ha subido en corazón de hombre, es lo que Dios
ha preparado para aquellos que le aman.” (Corintios 2:9 RVG)
“Porque un momento durará su furor; mas en su voluntad
está la vida: Por la noche durará el lloro, pero a la mañana
vendrá la alegría.” (Salmo 30:5 RVG)
Pero cuando no amamos a Dios - cuando escondemos nuestros rostros de
la Verdad que es Él porque no queremos sufrir la herida que es
necesaria para levantarnos por encima de nuestros problemas terrenales,
entonces sembramos más dolor, lo cual no tiene recompensa. Al
rechazar la Verdad, puede haber un respiro de nuestro dolor por un tiempo,
pero ese sólo es el intermedio antes de que venga una amarga cosecha.
Nosotros cosechamos lo que sembramos, nunca es bueno u honroso rechazar
la Verdad, particularmente acerca de nosotros, no importa cuán
dolorosa pueda resultar al principio.
“El principio de la sabiduría [reconocer
qué es
lo bueno y verdadero] es el temor del SEÑOR; los insensatos desprecian
la sabiduría y la enseñanza.”(Proverbios 1:7 RVG)
“Usted nunca va a tener éxito en su vida si usted esconde
sus pecados. Confiéselos y entréguelos; y Dios le mostrará misericordia.
Siempre obedezca al Señor y estará feliz. Si usted es testarudo,
usted estará arruinado” (Prov. 28:13-14 GNB)
Sólo te hemos dado algunos aspectos generales acerca de La Verdad
y de cómo se relaciona con nosotros.¿Puedes decirnos en
qué forma específica te parece dolorosa la verdad, Lizzie?
Víctor y Paul
Una de nuestros contactos, Delia, apreció esta nota y escribió:
Hola Víctor,
Alabo al Señor por esta carta; tú sabes lo dolorosa que
fue la verdad para mí, pero también he experimentado la
libertad que viene con ella. Cuando yo fui confrontada con la verdad,
experimenté todo lo que le escribiste a Lizzie.
Estoy agradecida con
el señor por la sabiduría que te
ha dado para explicar la verdad.
Doy gracias al señor por The
Path of Truth. Duele porque es como
una cirugía, pienso en esta Escritura:
Hebreos 4:12-16
(12) Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante
que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del
alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos,
y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las intenciones
del corazón.
(13) No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están
al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquél a quien tenemos
que dar cuenta.
(14) Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdote que trascendió los
cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.
(15) Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de
nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros,
pero sin pecado.
(16) Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia
para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Delia
Respuesta de Víctor:
“Y cuando el Hijo del Hombre te libertare, serás verdaderamente
libre.” ¡Que tengas un bendecido reposo en el Sabbath, Delia!
Traducido al español por Edwin
Romero
Translated into Spanish by Edwin Romero
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