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Declaración de Doctrina

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“Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es Mía, sino de Aquél que Me envió. Si alguno quiere hacer Su voluntad, conocerá de la doctrina, si es de Dios, o si Yo hablo de Mí Mismo.” (Juan 7:16-17 RVG)

Vea Aquí Nuestra Declaración de Doctrina

Acerca de las “Declaraciones de Fe”

Hasta ahora, nosotros no hemos puesto nuestra “declaración de fe” por varias razones:

Una, las “declaraciones de fe” son mal llamadas así; no tienen nada que ver con la fe. Más bien, esas son declaraciones de doctrina (usualmente de afiliación religiosa) que a menudo están llenas de partidismo. “Creemos tal y tal cosa, por eso somos tales y tales…” o, “Somos bautistas, por eso creemos….”

Dos, pocas si es que algunas “declaraciones de fe” lo dicen todo, y las que dicen mucho, doctrinalmente, no dicen nada sobre la fe de los que las ponen, excepto su deseo de tal fe. Uno no declara la verdadera fe de Cristo; simplemente la vive. La razón por qué existen las llamadas declaraciones de fe es porque quienes las publican no tienen verdadera fe, por lo tanto no saben la diferencia entre doctrina y fe.

Tres, sospechamos que habrá quienes nos prejuzguen por nuestra declaración doctrinal y así se harán una injusticia a sí mismos, privándose de la sustancia que ofrecemos, porque ellos se enfocan en los títulos y declaraciones doctrinales.

Cuatro, muchos ponen su fe, no en Jesucristo, sino en la presunta doctrina Bíblica o religiosa, en parte acerca de Él, en parte no – de hecho bastante contraria a Él. Hay muchos que piensan que si ellos creen ciertas doctrinas, tienen el favor de Dios. Nada podría estar más lejos de la verdad.

Los fariseos tenían muchas doctrinas Bíblicas correctas según la letra. Ellos creían en un Dios, en el Mesías por venir, en la autoridad de las Escrituras, en la Ley de Moisés, en la resurrección y el más allá, y en la existencia de los ángeles; ellos se reunían para recibir instrucción y tener comunión, estudiaban las Escrituras, diezmaban, ayunaban, daban limosnas, oraban, testificaban a otros, distinguían entre las carnes limpias y las inmundas, y guardaban el Sabbat y las fiestas Sabáticas.

Sin embargo, la resonante falta de fe declarada por sus vidas, ahogaba totalmente cualquier proclamación de la verdad, sin importar lo correctas o perfectas que fueran las doctrinas. Sus frutos lo decían todo. Y cuando vino el Mesías, no solamente no Lo reconocieron ni recibieron, sino que ellos Lo mataron como blasfemo y hereje. Para agregarle insulto al daño, ellos insistieron en que los romanos se deshicieran del cadáver del Mesías, para no contaminar la Pascua que ellos estaban correctamente preparando para guardarla conforme a la Ley, en el Nombre de Dios. Entonces, ¿qué bien les hizo su “declaración de fe” a ellos o a otros?

Cinco, todo nuestro sitio web declara lo que nosotros creemos; nuestra doctrina está en todas partes en nuestro sitio, totalmente disponible para los sinceros investigadores. Aunque hay muchos que la quisieran bien definida para ellos, nosotros podemos ver que si estuvieran buscando la verdad, ellos recibirían un testimonio espiritual sobre si nuestra doctrina es de hombres o de Dios. Quienes exigen una declaración de fe son acusadores, en el peor caso, o solamente buscan acuerdo con sus propias doctrinas y tal vez alguna asociación con gente que piense como ellos. En tales casos, ellos se sirven a sí mismos, conscientemente o no; ellos no andan buscando la verdad y no aman al Señor Jesucristo como lo profesan.

Por otra parte, una declaración de creencias doctrinales puede hacer mucho bien, cualquiera que sea la intención del lector. Puede proveer un recurso para la sana doctrina, una forma práctica de descubrir y acceder a lo que podría interesarle a uno aprender.

Los que tienen motivaciones impuras también necesitan oír la verdad. ¿De qué otra forma serán juzgados? Nosotros vemos ahora que esto es algo bueno de todos modos. Que caigan los que tropiecen en la Roca, y que aquellos sobre quienes caiga la Roca sean desmenuzados. Si alguien nos juzga según las apariencias, lo hace en detrimento propio, pero los que son guiados por el ojo de la fe, con un corazón ferviente por la verdad, y perseveran más allá de las apariencias, serán grandemente bendecidos.

¡Allí está! Ya hemos empezado nuestra propia “declaración de fe” y declaración de doctrina. Siguiendo ahora:

Nuestra Declaración de Doctrina
(Vínculos disponibles para mayor información)

Nosotros creemos:

Traducido al español por Edwin Romero
Translated into Spanish by Edwin Romero

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