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Doctrina Diabólica: Es Imposible No Pecar

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A los demonios les encanta esta doctrina. Admita la derrota y pierda. Jesús dice: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto,” y el hombre dice: “¡Imposible!” ¿Pero quién dijo algo sobre confiar en nuestra propia capacidad de hacer lo bueno?”

“Mas Jesús, mirándoles, les dijo: Con los hombres esto es imposible, pero con Dios todo es posible.” (Mateo 19:26 RVG)

¿Quién es el que ama al Señor? Él nos dice:

“El que tiene Mis mandamientos, y los guarda, éste es el que Me ama; y el que Me ama, será amado por Mi Padre, y Yo le amaré, y Me manifestaré a él.” (Juan 14:21 RVG)

¿Dijo Él: “El que trate de guardar Mis mandamientos lo mejor posible, pero falle, ese es el que Me ama”?

¿Dijo Él: “Yo sé que les estoy pidiendo lo imposible, pero inténtenlo”?

¿Dijo Él: “Inténtenlo y hagan lo imposible, pero si no Me obedecen, Yo entenderé que ustedes Me aman de todos modos, y nada peor les va a venir, aunque Yo haya dicho que sí”?

¿Dijo Él que se les revelaría a los que trataran pero fracasaran en guardar Sus mandamientos?

Piense en eso. ¿A quién le creerá usted, al mentiroso o al Señor?

Parece que hubiera dos Biblias diametralmente opuestas en este mundo, una es la Palabra de Dios y otra la de los hombres. Si no pudiéramos hacer lo que Él nos pide, ¿por qué nos pediría Él hacerlo? ¡Qué odioso es el pensamiento del hombre! ¡Qué contradictorio! El hombre hace de Dios un ogro tirano, un tonto que pide hacer algo que no puede hacerse o un pelele que nos deja hacer lo que nos dé la gana, con tal seamos sinceros o hagamos algún tipo de esfuerzo simbólico, aunque no le obedezcamos. ¡“Sea todo hombre veraz y Dios mentiroso,” declara esta doctrina!

El trabajo de Satanás es desacreditar a Dios y a Su Palabra. Él fue efectivo en desacreditarlo en el Jardín del Edén, y hace muy bien su trabajo en este tiempo. Aunque es verdad que, en nosotros mismos, nos resulta imposible guardar la Ley de Dios, por ser carnales, Jesucristo nos ha dado el medio, por Su crucifixión y resurrección y don del Su Espíritu – Su vida, el andar en santidad y obediencia a Él. Si no le obedecemos cuando Él ha provisto el poder y los medios para hacerlo, ya no tenemos excusa y nos condenamos nosotros mismos.

En ninguna parte de la Biblia se encuentra tal doctrina de que no podamos evitar pecar. Tales enseñanzas condenan a Dios y hacen la cruz nula y sin valor. Si no podemos ser salvos de pecar, ¿para qué tenemos un Salvador?

El pecado es romper la Ley de Dios; en otras palabras, es ir en contra de Dios. Amós profetiza: “¿Andarán dos juntos si no están de acuerdo?” Entonces ¿cómo puede un Dios justo y santo vivir en, y con, pecadores? ¿No le pidió Dios a Moisés que quitara Su tabernáculo de en medio de la congregación de Israel por causa del pecado? (Éxodo 33:3, 7: “Pues Yo no subiré en medio de ti, oh Israel, no sea que te destruya en el camino, porque eres un pueblo de dura cerviz…. Y acostumbraba Moisés tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de él….”) ¿Cuánto menos puede Él morar dentro del que peca?

¿Cómo es que tantos atrevidamente declaran que ellos no predican más que la Biblia, pero predican contrario a lo que ella dice? Con sus corazones y con sus labios (porque los labios representan el corazón), predican otro Jesús y otra Biblia. Ellos usan Romanos 7 como excusa, diciendo que Pablo vivió toda su vida terrenal pecando, incapaz de evitarlo. Sin embargo, Romanos 7 continúa en Romanos 8, describiendo la liberación del pecado, de modo que el hombre no tiene excusa. La provisión para la victoria total está dada:

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8:1-2 RVG)

La sangre del Cordero sin mancha es todopoderosa y hace un trabajo perfecto. Nosotros contaminamos perfectamente, pero Su sangre nos limpia perfectamente de toda maldad:

“Mas si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado.” (1 Juan 1:7 RVG)

“Y la Ley entró para que el pecado abundase; pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia [el poder para vencer al pecado] reine por la justicia para vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.” (Romanos 5:20-21 RVG)

Los justos se regocijan de ser libres del poder del pecado, pero los inicuos que dicen tener Su salvación se regocijan que ahora son libres para pecar.

¿Es una “perfección impecable” la que predicamos? Tal vez, pero si es así, también declaramos que es por Su obra y virtud, y nada por nosotros mismos:

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros; pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:8-10 RVG)

Si somos obra de Sus manos, ¿no hace Él sólo un poco más que un blanqueado con los que salva, o no hace Él algo diferente a los fariseos, a quienes Él llama “sepulcros blanqueados”?

En cuanto a los que han llegado a creer en el Señor y Salvador Jesucristo, pero que siguen luchando con el pecado – no se rindan. Hay un tiempo para ser guiados por la Ley, aprendiendo que es buena y que nosotros somos malos. Hay un tiempo para cosechar lo que hemos sembrado. Sin embargo, se llega un tiempo cuando recibimos gracia a través de Jesucristo para vivir sin pecado:

“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.” (Romanos 5:6 RVG)

Algo de la confusión con este tema resulta de lo que es pecado y lo que no lo es. Algunas personas enseñan que unas cosas son pecado, pero no lo son, y enseñan que otras cosas no son pecado, y sí lo son. No estamos hablando de la debilidad de la carne ahora – todos tenemos eso – sino del pecado voluntario.

Quienes son del Señor, y escogen permanecer Suyos, no pecarán y no pecan voluntariamente. Ellos podrán tener problemas en la carne contra sus propias voluntades, pero con la mente sirven de verdad a la Ley de Dios y buscan la justicia y la santidad, sin la cual no verán al Señor.

Así como el Novio es sin mancha ni arruga, así debe ser Su Novia, Quien resulta ser nada menos que Su propio Cuerpo, así como lo declaran las Escrituras. Dígame, ¿peca Él en Su Cuerpo?

1 Juan 3:4-10 RVG
(4)Cualquiera que comete pecado, traspasa también la Ley; pues el pecado es transgresión de la Ley.
(5) Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él.
(6) Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
(7) Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia, es justo, como también Él es justo.
(8) El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
(9) Todo aquel que es nacido de Dios, no peca, porque su simiente permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
(10) En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo el que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

Luego está la tonta idea de que la muerte física, la consecuencia final del pecado, terminará con todos nuestros problemas del pecado. La muerte no trae la victoria; solamente Jesucristo lo hace, y Él es VIDA, que da la victoria sobre la muerte.

Dice Ezequías, Rey de Judá:

“Pues el Seol no Te expresa gratitud, ni la muerte Te alaba. Los que descienden a la fosa no pueden esperar Tu fidelidad. El que vive, el que vive es el que Te da gracias, como yo lo hago hoy. El padre cuenta a sus hijos Tu fidelidad.” (Isaías 38:18-19 RVG)

Como lo dice Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Si yo no puedo caminar sin pecar, entonces ¿qué es lo que incluye “todo,” y cuál es el punto de apoyarnos en Cristo, si es imposible caminar sin pecado?

Lea La Obediencia, La Gracia – La Realidad, Law and Grace, y Do Christians Sin?

Considere la alternativa a esta doctrina: ¿No es mucho mejor para mí creer en mi Omnipotente Salvador para que me perfeccione en espíritu, en vez de creer que no puedo alcanzar una vida sin pecado?

 

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