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Doctrina Diabólica: Seguridad Eterna (Salvo Siempre Salvo)

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Podemos estar muy seguros en el Señor Jesucristo, pero fe en esta doctrina, en vez de fe en Él, puede ser una licencia para pecar. Esta es una doctrina falsa por la manera en que se usa, cargada por otra mentira y conformando el error y la confusión que resulta de una mentira. La secuencia va así: “Una vez que alguien ha aceptado a Jesucristo como Salvador, él/ella es salva para siempre.”

Hemos demostrado cómo “aceptar a Cristo” es una obra humana engañosa y presuntuosa y no una obra de Dios (lea Doctrina de Demonios: Acepte a Jesús como su Salvador personal y usted será salvo). A menos que el Señor haya conquistado y traído a la persona al arrepentimiento a pesar del error de las palabras (lo cual rara vez ocurre), la persona que ha aceptado a Cristo no es salva para nada. Esa es la falsa conversión de un prosélito de los hombres, un evento trágico causado por un evangelio impostor que se acomoda a la carne a la cual más bien deberíamos estarnos negando.

Sumado a la falsa noción de que la salvación está totalmente en poder del pecador al “aceptar” al Señor, al nuevo prosélito le dicen que ahora está eternamente asegurado. Le dicen que ya no tiene nada de qué preocuparse, aunque el pecado y una vida mundana continúen. Le dicen que ese cambio necesario vendrá en su totalidad cuando muera físicamente. En efecto, le enseñan a tener fe en dos cosas aparte de Jesucristo, Quien se levantó de los muertos para ser nuestro presente Señor y Salvador – ¡en la doctrina de la seguridad eterna y en la muerte física!

Si una persona verdaderamente empieza en Cristo, eso es solamente el comienzo de su viaje espiritual y de su proceso de salvación, el cual lo guía a uno a la salvación al completarse.

Jesús dijo: “Mas el que persevere hasta el fin será salvo.” (Mateo 10:22 RVG)

Uno también debe saber que, a menudo, la perseverancia es para un final que existe en esta vida, aunque no siempre. Pero cualquiera que sea el caso, con la muerte física no hay gran cambio en el estatus espiritual delante de Dios.

Los apóstoles enseñaron sobre la necesidad de perseverar en la fe:

“…confirmando el alma de los discípulos, exhortándoles a que perseveraran en la fe; y diciéndoles que es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” (Hechos 14:22 LBLA)

La fe salvadora se siembra en los que creen, pero debe ser llevada a la madurez. Jesús dijo que no todos los que comienzan terminan. Él hablaba de estimar el costo:

“Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla? No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar.’” (Lucas 14:28-30 LBLA)

Si a uno le advierten que considere el costo antes de empezar, ¿no significa eso que uno podría empezar y no terminar? ¿No es eso lo que el Señor advirtió al pueblo? Perseverar en la fe es la clave.

Jesús explicó en Su parábola de la semilla plantada, acerca de las diferentes experiencias de los que reciben Sus palabras. Estos son dos ejemplos de los que creen en Él, pero que no perseveran, y no llevan fruto:

“Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al instante la recibe con gozo, pero no tiene raíz en sí, sino que es temporal; pues cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego se ofende. Y el que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este mundo, y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” (Mateo 13:20-22 RVG)

Entonces vemos que algunos pueden creer, pero no continuar para estar asegurado en la salvación que les pertenece si perseveran en la fe. Si les dijéramos a estas personas que fueron salvas al profesar a Cristo, eternamente asegurados por virtud de su profesión, les estaríamos mintiendo. Estas son las advertencias sobrias y verdaderas para todos los creyentes:

“Quiero, pues, recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que dejaron su propia habitación, los ha reservado bajo oscuridad en cadenas eternas para el juicio del gran día.” (Judas 1:5-6 RVG)

El propósito del juicio es traer a todos al conocimiento de Dios a través de Jesucristo. Las Escrituras testifican que todos están destinados a ser reconciliados con Dios, a conocerlo, adorarlo y alabarlo a Él. El precio ha sido pagado, y la suerte está echada, para todos. Pero en el presente, no todos han tomado el Camino de la Verdad al punto de llegar a este bendito estado. Como dijo Jesús: “Muchos son llamados, pero pocos son los escogidos.”

La salvación viene por el ejercicio de la fe a través de la obediencia, no solamente por profesar, aunque la substancia de la verdadera fe que empieza con la confesión de fe en Jesucristo como Señor lo acompaña a uno en la salvación:

“Porque con el corazón se cree para justicia, mas con la boca se hace confesión para salvación.” (Romanos 10:10 RVG)

La amonestación permanece:

“Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y Él les dijo: Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán.” (Lucas 13:23-24 LBLA)

El que cree en el Nombre del Unigénito Hijo de Dios ya tiene vida eterna. ¿Puede alguno apartarse de Él? Sí, como les pasó a los setenta. ¿Puede alguno perderse para siempre jamás, por tiempo sin fin? No, Él es la Omega y todas las cosa son Suyas. Está escrito acerca de Israel, a quienes Él había desechado:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en vosotros mismos, que en parte el endurecimiento ha acontecido a Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y así todo Israel será salvo; como está escrito: ‘De Sion vendrá el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad.’” (Romanos 11:25-26 RVG)

La doctrina de la seguridad eterna hace que los inicuos se sientan seguros y confiados en sus vidas pecaminosas, esparciendo sus actitudes inicuas como el cáncer y haciendo que los que no tienen fe blasfemen el Nombre de Dios. Los que buscan vivir vidas santas, creyendo en Jesucristo, no recibirán una licencia para pecar por cause de esta doctrina falsa, porque el Espíritu de Dios está con ellos para guardarlos. Jesús dijo de los tales:

“Mi Padre que me las dio, mayor que todos es, y nadie las puede arrebatar de la mano de Mi Padre.” (Juan 10:29 LBLA)

¿Por qué tendría yo que creer en la seguridad eterna cuando creo en el Único que tiene las llaves del infierno y de la muerte, y Quien me ha prometido estar conmigo siempre, hasta el fin del mundo? ¿No hace Él lo bueno por mí todo el tiempo? La salvación de Dios no es nada menos que Jesucristo manifestándose en estas vasijas de barro por el poder de Su don de fe, aquí y ahora.

Un niño que se amamanta de su madre no necesita un entretenedor. Con la fe genuina en Jesucristo, la cual da vida, uno no necesita la doctrina de la seguridad eterna.

Lea “Once Saved, Always Saved”?, The False and Misleading Gospel of “Accepting” Jesus Christ, Obediencia, y La Gracia – La Realidad.

Considere la alternativa a esta doctrina: Si yo no creo en la seguridad eterna, pero busco amar a Dios con todo mi corazón, alma, mente y fuerzas, confiando en Él, ¿qué puedo perder? ¿No es Él fiel?

 

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