English - Español
Compromiso
“Por tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que
presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable
a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os conforméis a este
mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente,
para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios, buena,
agradable y perfecta.” (Romanos 12:1-2)
Ahora escúchenme, ustedes los indecisos, ustedes los que prefieren
tomar el camino de en medio o el camino más transitado por las
multitudes. ¿No saben ustedes que ese es un camino tan peligroso
como, si no es que más que, el de la oposición? ¿No
dijo el Señor Jesucristo, “El que conmigo no recoge, desparrama”? ¿No
dijo Él que a los tibios, a los que están en medio, a los
que no se comprometen con ningún lado, Él los vomitaría
de Su boca? Él prefiere que usted sea frío. ¿No
toma usted en serio las palabras de Él?:
Apocalipsis 3:15-20 NBLA
(15) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras
frío o caliente!
(16) Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente,
te vomitaré de Mi boca.
(17) Porque dices: 'Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad.'
No sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego
y desnudo.
(18) Te aconsejo que de Mí compres oro refinado por fuego para
que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifieste
la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos y que
puedas ver.
(19) Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso
y arrepiéntete.
(20) Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta,
entraré a él, y cenaré con él y él
conmigo.
Las palabras
y oídos
amables pueden ser un consuelo, pero eso no es suficiente. |
Los que no se comprometen con nada creen que ellos pueden obtener lo
mejor de los dos mundos, pero no funciona de esa manera. Mejor sea Su
enemigo y dígaselo así, en vez de jugar a que usted es
amigo y a la hora de comer resulte que usted sea una muela quebrada.
Aunque
haya cosas que pueden ser buenas en sí mismas, como las
sonrisas, los apretones de manos y los gestos de amistad no sólo
son insuficientes, sino que son traicioneros. Las palabras y oídos
amables pueden ser un consuelo, pero eso no es suficiente.
De niño, yo tenía un primo que era muy amigable conmigo,
pero en lo privado estando sólo los dos. Compartíamos nuestras
intimidades y confiábamos el uno en el otro. Como nos conocíamos
bien, yo tenía la, impresión de que él siempre iba
a ser mi amigo, pasara lo que pasara.
No fue así. Sin falla, cuando había tiempos de conflicto
entre alguien más y yo, él siempre se ponía del
lado del otro, sin importar quién fuera el otro o cuál
fuera el problema, ni si yo tenía la razón o no. Él
era un clásico doble-cara. Increíblemente, justo después
de un evento así, cuando la otra parte se había ido, el
reiniciaba su amistad conmigo como si nada hubiera pasado. Era algo extraño.
“Fieles son las heridas del amigo, pero engañosos los besos
del enemigo.” (Proverbios 27:6)
Y yo no creo que se tratara de algo como esquizofrenia. Era una actitud
decidida. Ahora me doy cuenta de que tenía que haber algo entre
nosotros, lo cual yo ignoraba, que consistentemente provocaba en él
antipatía hacia mí cuando otros estaban involucrados. Bien
podría haber sido algo que yo le había hecho a él
por lo cual nunca me había perdonado. Él no me
expresó enemistad ni una sola vez en lo privado, ni me presentó ni
una queja.
Él no tenía ningún
compromiso de amigo conmigo. |
¿No es este un vivo ejemplo de lo que es la doble-cara y la hipocresía?
Él podría ni siquiera haber estado consciente de qué lo
hacía actuar de esa manera. Yo creo que el Señor le endureció el
corazón contra mí en preparación para lo que me
esperaba en el camino.
Aunque en privado él era amigable conmigo, él no tenía
ningún compromiso de amigo conmigo.
Ahora voy a darles un ejemplo de alguien que parecía estar mejor,
donde un amigo nunca dio señales de hipocresía para nada. Él
era sincero, apasionado, y consistentemente fiel, por un tiempo. Él
nunca expresó antipatía por su amigo ni en público
ni en privado. Hasta voluntariamente, él tuvo conflicto con sus
propio padre por estar del lado de su amigo, a quien su padre quería
destruir.
La Biblia describe la actitud y posición de Jonatán con
David: “El alma de Jonatán quedó ligada al alma de
David, y Jonatán lo amó como a sí mismo.” (Samuel
18:1)
“Entonces Jonatán hizo un pacto con David, porque lo amaba
como a sí mismo. Jonatán se quitó el manto que llevaba
puesto y se lo dio a David con sus ropas militares, incluyendo su espada,
su arco y su cinturón.” (1 Samuel 18:3-4)
Luego el padre de Jonatán, el Rey de Israel, Saúl, “dijo
a su hijo Jonatán y a todos sus siervos que dieran muerte a David;
pero Jonatán, hijo de Saúl, apreciaba grandemente a David.
Y avisó Jonatán a David, diciendo: Saúl mi padre
procura matarte. Ahora pues, te ruego que estés alerta por la
mañana, y permanezcas en un lugar secreto y te escondas. Yo saldré y
me pondré al lado de mi padre en el campo donde tú te encuentres,
y hablaré con mi padre de ti; si descubro algo, te avisaré.
Entonces Jonatán habló bien de David a Saúl su padre,
y le dijo: No peque el rey contra David su siervo, puesto que él
no ha pecado contra ti, y puesto que sus hechos han sido de mucho beneficio
para ti.” (1 Samuel 19:1-4)
Jonatán no se fue con
David. |
Saúl seguía buscando la manera de matar a David y Jonatán
le prometió a David que él le informaría lo bueno
o lo malo que planeara hacer su padre Saúl contra David. Él
cumplió su promesa. Él hasta trató de razonar con
su padre y discutió a favor de David, y arriesgó su propia
vida al hacer eso. Hasta ese momento dice: “Jonatán se levantó de
la mesa ardiendo en ira y no comió pan… pues estaba entristecido
por David, porque su padre le había afrentado.” (1 Samuel
20:34)
Ahora David tenía que huir por su vida al desierto por causa
de Saúl, y él y Jonatán se encontraron por última
vez. “Cuando el muchacho se fue, David se levantó del lado
del sur, y cayendo rostro en tierra, se postró tres veces. Y se
besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David lloró más.
Y Jonatán dijo a David: "Vete en paz, ya que nos hemos jurado
el uno al otro en el nombre del Señor, diciendo: 'El Señor
esté entre tú y yo, y entre mi descendencia y tu descendencia
para siempre.'" David se levantó y se fue, y Jonatán
entró en la ciudad.” (1 Samuel 20:41-42)
Aunque ellos lloraron juntos, David lloró más. Y Jonatán
no se fue con David. “¿Por qué sería?” se
preguntará usted. “¿Por qué tendrían
que sufrir sus amigos con David en la misma manera? ¿Era necesario?”
La respuesta se revela más a fondo en las Escrituras, aunque
en oculto. Más tarde Jonatán estaba al lado de su padre
en una guerra con los filisteos. Israel fue derrotado y ambos fueron
muertos.
Considere: La Biblia testifica de pasta a pasta que ningún justo
muere violentamente o de muerte prematura jamás, salvo que sea
martirizado por la causa de Dios, por la verdad y por la justicia. Jonatán
murió con su padre en el campo de batalla peleando contra los
filisteos. Al quedarse junto a su padre en vez de junto a David, Jonatán
fue destruido en el juicio de Dios enviado a Israel por los pecados de
Saúl.
¿Habría muerto Jonatán junto a su padre si él
hubiera sido inocente? ¿Es injusto Dios, como para matar al inocente
y al culpable en la misma forma? Abraham, el padre de la fe, sabía
algo diferente y así lo expresó cuando intercedía
delante de Dios por su sobrino Lot, cuya ciudad enfrentaba la destrucción
inminente:
“Lejos esté de Ti hacer tal cosa: matar al justo con el
impío, de modo que el justo y el impío sean tratados de
la misma manera. ¡Lejos esté de Ti! El Juez de toda la tierra, ¿no
hará justicia?” (Génesis 18:25 LBLA)
Los que se habían identificado con David
en su travesía fueron glorificados con él. |
¿No es Dios un Dios justo y misericordioso? Sí, sí lo
es, y no hay contradicción en Él, no hay doble-cara, y
no hay ninguna clase de inconsistencia.
Así que Saúl y Jonatán fueron traspasados. Pero, ¿qué le
pasó a David, a quien Saúl y su ejército persiguieron
a muerte? Él recibió el trono de Israel y sucedió a
Saúl, quien pereció por la espada con sus hijos. De David
y Jonatán, uno fue tomado y el otro fue dejado. De Saúl
y David, uno fue tomado y el otro fue dejado. (Vea
Mateo 24:37-42.)
Los que se identificaron con David en la travesía por el desierto
fueron glorificados con él. Y ¡qué loca tripulación
fue esa!
“Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que
estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu,
y fue hecho capitán de ellos. Y tuvo consigo como cuatrocientos
hombres.” (1 Samuel 22:2)
Príncipes que no tomaron una posición decidida y comprometida
con David, perecieron; los desadaptados que sí lo hicieron, llegaron
a reinar con él. Reyes poderosos perecieron, mientras que vagos
perseguidos fueron librados.
Hay
un compromiso activo y un compromiso pasivo, natural y determinado.
Cuando los ángeles vinieron a Sodoma a rescatar a Lot y a su familia
del juicio inminente, se presentaron dos direcciones de compromiso. Algunos
hijos de Lot estaban tan naturalmente comprometidos con el ambiente de
Sodoma y la incredulidad del lugar, que ellos (sus yernos) pensaron que
Job estaba bromeando cuando el trató de advertirles sobre el destrucción inminente.
¿No es comprensible que ellos no le creyeran? Después
de todo, ¿qué evidencia tenían ellos? ¿“Dios
me lo dijo”? Si el estado espiritual de Sodoma les hubiera ofendido,
si ellos hubieran tenido fe, si sus ojos hubieran sido limpios, ellos
habrían podido ver el camino de Lot, es decir, el camino de Dios.
Lot y sus hijas se comprometieron a obedecer. |
¿Quién me creería si yo me pusiera a hablarle a
la gente de su ciudad, diciendo: “¡Dios está por destruir
esta ciudad! ¡Salgan de aquí ahora!”? ¿Sería
entendible que usted no me creyera? Sí, si usted fuera uno con
su ciudad, en incredulidad.
Escuchen, pueblo, el compromiso siempre está allí, en
una u otra dirección, para bien o para mal, a favor o en contra
(no hay terreno a medias, aquí no existe “la tierra de nadie”).
Aunque los yernos de Lot no expresaron oposición personal obvia
contra él, aun así tenían compromiso en contra de él,
y perecieron en su condición, igual que Jonatán.
Cuando Lot, su esposa y sus dos hijas fueron sacados de la ciudad, se
les dijo expresamente que no miraran atrás. Lot y sus hijas se
comprometieron a obedecer. Piense en esto: No habría sido fácil. ¿No
habría sido difícil lidiar con el suspenso y la curiosidad?
El dicho es muy cierto – la curiosidad mató al gato. Ellos
tenían que tener la fe y el compromiso de sobrevivir.
En cuanto a la esposa de Lot, de quien no se nos da el nombre como pasa
con todos los que no se comprometen, su corazón siguió con
los hijos que había decidido dejar atrás. Uno podría
decir que eso también era comprensible. El hecho es que el compromiso
de su corazón era con Sodoma. Ella no se comprometió a
pagar el precio; ella no creyó y por lo tanto no se comprometió a
obedecer, así que pereció.
¿Qué tan verdadera es nuestra fe?
Ananías y Safira eran creyentes en los días de los apóstoles,
poco tiempo después de los días del Señor en Su
carne en la tierra (Hechos 5). Los santos estaban vendiendo sus tierras,
casas y posesiones, y trayendo los valores a los apóstoles para
que se distribuyera entre todos los santos, de modo que a nadie le faltase
nada. Esto fue algo totalmente voluntario. Ananías y su esposa
vendieron una posesión, se quedaron con parte del valor y les
dieron el resto a los apóstoles, pero les dijeron que estaban
entregando el total de la venta a ellos.
El pecado de ellos fue su presunción
de estar comprometidos. |
Pedro les dijo que no habían mentido a los hombres, sino a Dios.
Aparentemente, ellos no sabían con Quién estaban tratando.
Ellos realmente no creían que Dios estaba trabajando a través
de los apóstoles, que todo lo que estaba pasando allí era
obra de Dios. Para ellos, más parecía como un movimiento
social que un mover de Dios. Ellos estaban en incredulidad, no comprometidos
con Dios, con los apóstoles, con los santos o con la verdad.
Ellos estaban primera y últimamente comprometidos con ellos mismos,
para preservarse y nutrirse a sí mismos por encimas de los demás.
No habría sido malo si ellos se hubieran quedado con una parte
pero con honestidad. Hacerlo así no era contrario a la ley ni
a Dios. El pecado de ellos fue su presunción de estar comprometidos
y su hipocresía. “Queremos participar de esta novedad, pero
queremos garantizar nuestras apuestas, en caso de que las cosas no salgan
como queremos,” o, “Preferimos que nos vaya bien a nosotros
antes que a los demás.” Ellos se agarraron un “seguro” y “pólizas
de seguridad.” Por esa auto-preservación fue que Dios los
mató. No se permite la auto-preservación en el Reino de
Dios.
Tenemos la tendencia a admirar a las personas populares, que no hacen
escándalos, que nos hacen favores, y que tratan de tener algo
en común. A menudo, sus relaciones, sus contactos sociales y de
negocios son envidiables. Conocen a todo mundo, y todo mundo los conoce.
Casi siempre los eligen o los ponen en posiciones de importancia o de
popularidad en la sociedad, y podrían concebiblemente conseguir
casi cualquier cosa que quieran de este mundo.
Pero, amigos, no es así en el Reino de Dios. Quien quiera caminar
con Dios debe abandonar todos los beneficios de este mundo. Se tiene
que pagar el precio. La popularidad, el respeto, el prestigio y los beneficios
dados por el mundo son anatema para Dios.
¿Por qué los santos han sido siempre perseguidos a través
de toda la historia? ¿Por qué dijo Jesús que quienes
le siguieran a Él serían aborrecidos por todos los hombres
por causa de Su Nombre? ¿Por qué lo odiaron tanto a Él
mismo que hasta lo mataron? Fue porque Él estaba comprometido – comprometido
con hablar la verdad, comprometido con testificar contra el mundo, y
comprometido con el Padre, a Quien el mundo odiaba y sigue odiando.
¿Se identifican con
Dios los que van a las iglesias? Solamente en palabras y apariencia. |
“Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo
Jesús, padecerán persecución.” (2 Timoteo
3:12).
Todos significa todos. Si no hay persecución, es porque no hay
una vida piadosa. Si no hay una vida piadosa, es porque no hay un compromiso
con Dios y con todos los que se identifican con Él. Es así de
fácil. Si no hay compromiso con la verdad ni con Dios, pero están
presentes las palabras, el final será como el de la esposa de
Lot o como el de Jonatán; o como el de Ananías y Safira.
¿De qué se tratan las iglesias del cristianismo nominal?
Ellos son sólo palabras, como en este ejemplo que da el Señor:
Mateo 21: 28-31 LBLA
(28) Pero, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos,
y llegándose al primero, le dijo: "Hijo, ve, trabaja hoy
en la viña."
(29) Y respondiendo él, dijo: "No quiero;" pero después,
arrepentido, fue.
(30) Y llegándose al otro, le dijo lo mismo; pero él respondió y
dijo: "Yo iré, señor"; y no fue.
(31) ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Ellos
dijeron: El primero. Jesús les dijo: En verdad os digo que los
recaudadores de impuestos y las rameras entran en el Reino de Dios antes
que vosotros.
En la mayoría de los casos, si no en todos, los que van a las
iglesias formalmente no llegan más lejos que Jonatán en
su grado de amistad con uno que se identificó con Dios. Y, aun
así, como ustedes saben, Jonatán se quedó tan corto
de lo que se requería de él que perdió su vida por
muerte violenta en manos de sus enemigos.
¿Se identifican con Dios los que van a las iglesias? Solamente
en apariencia y en palabras, en pretensión e hipocresía. “Teniendo
apariencia de piedad pero negando la eficacia de ella…” (2
Timoteo 3:5). Cuando se trazan las líneas, pronto se descubre
que ellos son perversos enemigos de la cruz de Cristo, haciendo las obras
de los hombres, oponiéndose a todo lo que es bueno con sus caminos
perversos, los cuales parecen buenos al ojo del hombre.
Si no estamos comprometidos
al máximo,
no lo lograremos. |
Verdaderamente, si alguno que está en una iglesia organizada
quiere comprometerse con el Señor Jesucristo en espíritu
y en verdad, tendrá que convertirse en la escoria de la sociedad.
Tendrá que olvidarse de sus seguridades y comodidades – sus
amigos, familias, amigos y actividades de las iglesias, todo. Tendrán
que volverse necios, espectáculos, fanáticos, raros. ¿Muy
duro? Sí. ¿Imposible? Sí, pero con Dios todas las
cosas son posibles (Mateo 19:26). Lea El
Caso del Llamado a Salir y Sólo
la Sentencia de Muerte Servirá.
En 2 Reyes 13:14-19, Eliseo, un profeta de Dios, estaba agonizando.
El Rey de Israel, Joás, vino a él y lloró sobre él
diciendo: “¡Padre mío, padre mío, carro de
Israel y su gente de a caballo!” lamentando su muerte. (Parecería
como que el Rey Joás estaba esperando para Eliseo el mismo tipo
de partida que tuvo Elías, pero no fue así. En su falta
de compromiso, él estaba adulando a Eliseo, pero Eliseo lo discernió y
lo puso a prueba.)
Eliseo le dijo al rey que tomara un arco y unas flechas. Al hablar de
las batallas del rey con los asirios, él le dijo que tomara las
flechas y que golpeara el suelo con ellas. El rey lo hizo, no una vez,
no dos veces, sino ¡tres veces! “¡Compromiso o qué!” dirían
ustedes. No fue satisfactorio para el hombre de Dios. Molesto, le dijo: “¡Si
hubieras golpeado cinco o seis veces, entonces habrías derrotado
a los asirios hasta destruirlos! Pero ahora derrotarás a los asirios
sólo tres veces.”
Pueblo, si no estamos comprometidos al máximo, no lo lograremos.
No nos libraremos de nuestros enemigos, sean faltas, pasiones desordenadas,
actitudes internas, o personas, deudas, conflictos o problemas externos,
sea por dentro o sea por fuera.
Es verdad, la batalla no es de los fuertes, ni de los veloces la carrera,
y Dios es Quien determina todas las cosas; sin embargo, son los violentos
dice Jesús, los que arrebatan el Reino (Mateo 11:12). Es el que
pone su mano en el arado y no mira hacia atrás el que termina
el trabajo (Lucas 9:62). Es aquel que deja que los muertos entierren
a los muertos quien está comprometido (Lucas 9:60).
“Me buscarán y Me encontrarán, cuando Me busquen
de todo corazón.” (Jeremías 29:13)
Dios no está listo para comprometerse con un hombre de doble ánimo,
un hombre que no esté totalmente comprometido.
“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” (Santiago
1:8 RVG) Dios está especialmente dolido con aquellos que hacen demostraciones
de piedad y profesan fe en Él, pero traicionan aquello que es
correcto, apropiado, verdadero y bueno en el momento en que son probados.
Con los tales es el mayor de Sus desagrados. Los hipócritas se
encontrarán con que perderán lo que esperaban retener.
Aprenderán a la manera dura que no hay ganancia en ponerse a jugar
y mirar por el “número uno” (ellos mismos).
“Debemos entrar en el Reino de Dios a través
de muchas tribulaciones.” |
Pensar que uno no tiene que vivir totalmente comprometido con el Señor
es una falsa idea. Por ejemplo, a muchos se les ha enseñado la
diabólica doctrina de “salvo
siempre salvo.” Esa doctrina
anima a la gente a creer que es suficiente a los ojos de Dios vivir sus
vidas en mediocridad espiritual y presumir
que obtendrán beneficios en los dos mundos. Algunos llegan tan lejos al punto de creer que pueden vivir en pecado,
porque (creen ellos) Jesús les perdonó, habiendo pagado
por todos los pecados pasados, presentes y futuros. Ellos razonan: “Todos
somos débiles; Dios lo sabe y es muy perdonador.” Ellos
creen que se les dará entrada al Cielo porque una vez “invitaron
a Jesús a entrar sus corazones.” Ellos razonan: “Tal
vez no tenga el primer lugar en la mesa principal; no será la
más alta posición de gobierno, pero siempre voy a estar
en el Cielo.” Lea El
Falso y Engañoso Evangelio de “Aceptar” a
Jesucristo (disponible sólo en inglés).
Si alguien cree de esa manera, está gravemente mal informado
y engañado. Si Jesús vomita de Su boca a los tibios (Apocalipsis
3:16), ¿cómo podríamos creer que Él nos va
a aceptar estando en nuestros pecados e hipocresía? ¿Realmente
cree usted que Él va a hacer todo a un lado y va a decir, “Simplemente
dejemos que lo pasado quede en el pasado”? Muchos creen que mediante
Su sacrificio, Él ya ha hecho eso mismo.
¿No les decían Pablo y Bernabé a los creyentes
que “debemos entrar en el Reino de Dios a través de muchas
tribulaciones” (Hechos 14:22)?
¿Qué clase de tribulaciones? Muchos en el mundo sufren
todo tipo de tribulaciones, pero no entran, así que obviamente
no han de ser las tribulaciones comunes las que nos hacen entrar, sino
las tribulaciones que resultan del trato interno que Dios tiene con nosotros,
y por la enemistad con el mundo por causa de Él. Tal enemistad
nace del compromiso que hacemos con Dios, con la verdad, con hacer lo
correcto en todas las cosas, y de la separación total de este
mundo.
El compromiso del que estoy hablando aquí no es un compromiso
con la iglesia o con leer la Biblia, ni con evangelizar ni con ninguna
actividad religiosa, aunque los verdaderos creyentes creerán la
Biblia y hablarán la verdad a sus vecinos y amigos. Es un compromiso
en espíritu y en verdad, en la realidad – la rendición
de nuestra voluntad y nuestra propia vida a Dios (Romanos 12:1-2).
Muchos leen sus Biblias ávidamente, “testifican de Cristo” en
cada oportunidad (a menudo es un viaje de poder), y se involucran activamente
en sus iglesias; sin embargo, no sólo no están comprometidos
con Dios, sino que son muy anti-Cristo, diametralmente opuestos a la
genuina fe y a la obediencia a Jesucristo. Se los digo, los sustitutos
y los sacrificios, en vez de la obediencia, son totalmente inaceptables
para Dios. Sus obras sustitutivas no les dejarán nada bueno, no
importa que tan magníficas parezcan ser en este mundo; esas obras
los condenarán a ustedes más bien.
Si no hay un compromiso total
con Dios, no tendremos Su aceptación. |
Él dice que usted está totalmente con Él, o totalmente
contra Él:
“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a
uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al
otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.” (Mateo
6:24 NBLH)
Si no hay un compromiso total con Dios, no tendremos Su aceptación.
Recuerde a Jonatán, recuerde a Ananías y a Safira, recuerde
a la mujer de Lot, y recuerde al Rey Joás.
Piense en el compromiso y sacrificio total que se requiere de los atletas
y artistas de escenario para ganar una corona terrenal y cómo
son tan pocos los que tienen éxito – uno en miles. Pablo
lo dice de esta manera:
1 Corintios 9:24-27 LBLA
(24) ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos
a la verdad corren, mas sólo uno se lleva el premio? Corred de
tal manera que lo obtengáis.
(25) Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene; y ellos, a la verdad,
para recibir una corona corruptible; pero nosotros, una incorruptible.
(26) Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de
esta manera peleo, no como quien golpea el aire,
(27) sino que sujeto mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que
habiendo predicado a otros, yo mismo venga a ser reprobado.
Los requisitos de Dios son muchos más altos que los de la tierra. ¿Por
qué cree usted que a pesar de su “buen comportamiento” y
sinceridad con David, así como la ayuda que le brindó,
Jonatán no lo logró, sino que fue destruido?
Ciertamente que no es nuestra justicia la que hace la obra. Por eso
es que necesitamos un Salvador y por eso Cristo murió por nosotros.
Pero la fe nos es contada por justicia, la cual se manifestará en
las obras – la obediencia a Dios. Como dice Jesús: “El
que tiene mis mandamientos y los guarda, ese
es el que me ama….” (Juan
14:21)
Ahora una parábola:
Había un hombre que vivía cómodamente como ciudadanos
de cierto país. Él oyó que también podía
prosperar en un país vecino. Al investigar, los beneficios le
parecieron atractivos, así que él obtuvo una segunda nacionalidad.
Poco tiempo después, se desató una guerra entre las dos
naciones. No era fácil saber cuál bando de la guerra tomar,
pero a este hombre sólo le interesaba estar en el lado ganador. Él
no quería arriesgar su vida peleando por ninguno de los bandos.
No pasó mucho tiempo antes de que le enviaran un aviso de parte
de cada nación para que fuera a la batalla. Él consideró qué hacer
y pensó: “Le diré a cada nación que yo pertenezco
a la otra. De esa manera puedo evitar pelear, y mantener abierta mi elección
de ciudadanía. Podré vivir con el ganador cuando esto se
termine.”
Un tiempo después de que la guerra había terminado, un
cajón de madera fue enviado de un país al otro, incluyendo
una carta adentro: “Nos arriesgamos con una doble ciudadanía
de nuestras naciones para quien, aunque disfrutó nuestros beneficios,
se rehusó a enlistarse con nosotros para ir a la guerra contra
ustedes, pues era también ciudadanos de su nación. Por
lo tanto, adjunta encontrarán la mitad que les corresponde a ustedes.”
Víctor Hafichuk
Traducido al español por Edwin
Romero
Translated into Spanish by Edwin Romero
Haga clic AQUÍ para ver todos los artículos
disponibles en español. |