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El Caso del Llamado a Salir
“Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,
y no toquéis lo inmundo; y Yo os recibiré, y seré Padre
a vosotros, y vosotros Me seréis hijos e hijas, dice el Señor
Todopoderoso.” (2 Corintios 6:17-18)
“Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa
inmunda; salid de en medio de ella [Babilonia]; limpiaos los que lleváis
los vasos del Señor.” (Isaías 52:11)
“Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella,
pueblo Mío, para que no seáis partícipes de sus
pecados, y para que no recibáis de sus plagas.” (Apocalipsis
18:4).
“He aborrecido la reunión de los malignos, y no me sentaré con
los impíos.” (Salmos 26:5)
“No juntes con los pecadores mi alma, ni mi vida con hombres sanguinarios;
en cuyas manos está el mal, y su diestra está llena de
sobornos.” (Salmos 26:9-10)
Pero viene la Madre de las rameras, la Misteriosa Babilonia, la Grande,
y sus hijas diciendo: “No dejando de congregarnos, como algunos
tienen por costumbre….” (Hebreos 10:25)
A la gente
no le gustan las cosas de Dios, sino las cosas de los hombres. |
Esta última Escritura es el versículo favorito que usa
como arma la personificación de la religión falsa como
justificación de sus prostituciones. Es la excusa que usan todos
los pecadores y adúlteros religiosos, los ciegos, los necios que
buscan lo suyo los cuales no aman a Dios, sino que a sí mismos
y a los placeres. Es la excusa que a menudo usan pretendiendo que están
sirviendo a Dios para aliviar sus consciencias, mientras buscan el beneficio
social, juegan juegos y se bañan en las alabanzas de los hombres.
Aunque es una saludable exhortación y reprensión de parte
de Dios, se aplica descaradamente mal por los falsos que desean construir
sus reinos en el Nombre de Jesucristo y quienes fingen que están
expandiendo Su Reino. A la gente le encanta que así sea, pues
a ellos no les gustan las cosas de Dios sino las cosas de los hombres.
“Con todo eso, aun muchos de los príncipes creyeron en Él;
mas por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados
de la sinagoga: Porque amaban más la gloria de los hombres que
la gloria de Dios.” (Juan 12:42-43)
¿No es esa la razón por qué la gente no se sale
del sistema de las iglesias? Ellos quieren hacer lo que mejor les parece,
con otros que quieren hacer lo que mejor les parece. Todos, por lo tanto,
hacen lo que mejor les parece. Pero el mayor pecado añadido al
anterior es que todos lo hacen en el Nombre del Señor Jesucristo,
adorándole de labios mientras sus corazones están lejos
de Él.
Dios requiere obediencia, y las obras sustitutivas son totalmente aborrecibles
para Él. Cuando el Rey Saúl determinó sacrificar
para el Señor lo que él debía haber destruido, Samuel
no sólo lo reprendió, sino que le dijo que su unción
había terminado, que Dios lo había rechazado para ser rey
de Israel (1 Samuel 15:22-23).
Trigo, salgan de allí;
salgan para que no sean devorados. |
Multitudes ofrecen a Dios lo que ellos deberían destruir. Sin
embargo, el Señor no quiere ofrendas ni sacrificios; Él
quiere obediencia. Las iglesias y sus sistemas le ofrecen abominaciones
a Él, creyendo que le prestan servicio y reverencia, pero Él
nunca pidió servicios en iglesias. Él nunca pidió proyectos
de edificios para iglesias, ni ninguna clase de extravagancia, ni formalismo,
ni ceremonias, ni rituales, ni vestidos finos. Más bien, Él
dijo: “Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y
no Me darán buen olor vuestras asambleas. Aunque Me ofrezcáis
holocaustos y vuestros presentes, no los aceptaré; ni miraré a
las ofrendas de paz de vuestros animales engordados.” (Amós
5:21-22)
Los santos no deben dejar de congregarse, por supuesto; pero ¿con
quiénes? No debemos dejar de congregarnos nosotros. Está la
congregación de los rectos y la congregación de los impíos:
“Y no clamaron a Mí con su corazón cuando aullaron
sobre sus camas, para el trigo y el mosto se congregaron, se rebelaron
contra Mí.” (Oseas 7:14)
“¡Oh quién me diese en el desierto un mesón
de caminantes, para que dejase a mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque
todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores.” (Jeremías
9:2)
No debemos unirnos en yugo desigual con los incrédulos. Porque
dice:
“¿Qué compañerismo tiene la justicia con
la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y
qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el
creyente con el incrédulo? ¿Y qué concierto tiene
el templo de Dios con los ídolos?” (2 Corintios 6:14-16)
El trigo se junto con el trigo y no con la cizaña… a menos
que el trigo desee ser recogido con la cizaña y ser quemado. Muchos
se congregan, y lo hacen en el Nombre del Señor, pero no los congrega
el Señor. Entonces el trigo y la cizaña han crecido juntos
como lo ha permitido el Señor. Ahora tiene que haber una separación.
Trigo, salgan de allí; salgan para que no sean devorados. Congréguense
con el Señor y no con los hombres, no con Satanás. Hagan
la voluntad de Dios y no la de ustedes. Sin duda que los placeres de
Egipto son deseables y disfrutables para el hombre carnal, pero ¿no
saben ustedes que el hombre carnal está condenado? ¿No
están de acuerdo ustedes con Moisés en que es mejor ser
contado con el Señor y Su pueblo que con los hombres? ¿No
deben estimarse los tesoros del Cielo como infinitamente más valiosos
que los tesoros de Egipto (Hebreos 11:24-26)? ¿No es mejor sufrir
con el Señor fuera de la ciudad en la tierra para que podamos
entrar en la ciudad de Dios en el Cielo (Hebreos 13:12-14)?
Dios les dice a ustedes que
salgan – pero
no, ustedes saben más. |
Usted no puede comerse un pastel y guardarlo a la vez. Usted se reúne
con el trigo o con la cizaña. Los pasivos serán echados
en las tinieblas de afuera donde será el lloro y el crujir de
dientes. Los que se quedan sólo mirando y los enredados perecen.
El hombre de doble ánimo no recibe nada de Dios. Solamente los
que vencen hasta el final son salvos, los que se identifican con el
Señor Jesús aquí en la tierra, “saliendo
de en medio de ellos,” y no tocando cosa inmunda.
A menudo
se dice que cuando lleguemos al Cielo, todos seremos uno – no
mas rótulos o denominaciones. Sin embargo, Jesús oró, “Hágase
Tu voluntad en la tierra como en el Cielo.” ¿Cómo
es, entonces, que usted puede apoyar el sectarismo aquí en la
tierra si Jesucristo desea otra cosa? Si usted no hace Su voluntad aquí y
ahora, como Él lo requiere, ¿Cómo espera usted hallar
favor con Él? ¿No será usted tenido por indigno?
Si usted ama la alabanza de los hombres más que la alabanza de
Dios, Él no le recibirá a usted. Usted se engaña
a sí mismo. Jesús también dijo, “El que Me
confiese delante de los hombres, yo le confesaré delante de Mi
Padre. El que Me niegue delante de los hombres, yo le negaré delante
de Mi Padre.”
“Ah,” dirá usted, “ese es el punto. ¡Por
eso es que yo voy a la iglesia! ¡Voy a tener comunión con
otros y a dar testimonio! Voy para alcanzar a otros, así como
para adorar al Señor.” Yo les digo solemnemente que ustedes
están ofreciendo los sacrificios del Rey Saúl.
Oigo el
balido de ovejas y el bramido de bueyes allá atrás (1 Samuel
15). Su “obediencia” es, en verdad, rebelión y hechicería.
Dios les dice a ustedes que salgan – pero no, ustedes saben más,
ustedes van a salvar las ovejas para el sacrificio al Señor. Su
obstinación es como iniquidad e idolatría. ¡Hipócritas!
Ustedes adoran al Señor con sus labios, pero en sus corazones
hacen lo que mejor les parece.
“Y cada quien hacía lo que mejor le parecía” (Jueces).
Las “iglesias” de
este mundo no son los que de verdad han salido por el llamado. |
Usted no está en condición de andar alcanzando a otros.
Usted tiene un concepto muy alto de sí mismo como si usted tuviera
algún valor en sí mismo para el Señor. Sin embargo,
usted está allí, en esos sistemas, para exaltarse a sí mismo
y no a Él. ¿Cómo puede usted ser testigo de Él
cuando Él no está con usted porque usted no está con Él?
Es tiempo que considere que hay una viga que debe quitarse de su ojo
antes que usted comience a “alcanzar” a otros.
Yo he hablado con algunos a quienes Dios había llamado a salir.
Ellos se quedaron en sus iglesias con sus amigos y familiares, y se murieron
o nunca se les concedió vivir puesto que desobedecieron.
(A propósito, la Iglesia está formada por los llamados
a salir –la palabra “iglesia” o “ecclesia,” significa “congregación
de los llamados a salir.”)
Las “iglesias” visibles, aceptadas y reconocidas de este
mundo no son los que en verdad han salido por el llamado. Ellos son del
mundo y por eso el mundo los oye y los ama. Ellos no ven persecución.
Los hombres hablan bien de ellos. Escúcheme bien: Ellos no han
salido por el llamado de Dios, sino que han entrado
por el llamado de los hombres.
Sus líderes no son llamados por Dios, sino escogidos y entrenados
por hombres. Sus ordenaciones son de este mundo y no del Cielo. Busque
en las Escrituras y no va a encontrar un solo hombre de Dios estudiando
sistemáticamente por un período de tiempo y luego recibiendo
algún tipo de grado o diploma. Ni un solo hombre de Dios tuvo
asignado algún salario. Ni un solo hombre de Dios fue alguna vez
llamado “Reverendo;” Jesús dijo que no deberíamos
llamar a ningún hombre “Padre” (Mateo 23:8-10). Ni
un solo hombre alguna vez sirvió a alguna denominación
- ni uno solo fue fariseo, saduceo, escriba, esenio o de cualquier otra
secta.
El apóstol Pablo habló directamente en contra de las denominaciones
(1Corintios 1:12-15). Todos los hombres de Dios fueron y son llamados
a salir, y ellos vinieron y vienen de afuera:
“Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu;
y vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en
público a Israel.” (Lucas 1:80 NBLH)
Ustedes se quedan en la religión porque
aman a Mammón. |
El Mismo Hijo de Dios no era de ninguna secta ni del sacerdocio de los
gobernadores, particularmente no del sanedrín. Él era
de afuera y así son todos los que son Suyos y quienes le obedecen
a Él.
Ustedes, sin embargo,
quieren retener sus pecados, sus placeres, la aceptación de los
hombres, la diversión y los beneficios
sociales tales como contactos de negocios, clientes, conexiones y
dinero –Mammón.
Ustedes se quedan en la religión porque aman a Mammón,
las cosas creadas sobre las cuales tiene poder el dinero. Ustedes
quieren pertenecer, y es tan fácil pertenecer a gente que
piensa igual.
“Ráscame
la espalda y yo te rasco la tuya; tú ignoras y mis pecados y
debilidades y yo haré lo mismo por ti.” Es tan fácil
pertenecer, sentarse en una banca, escuchar a un hombre por una o dos
horas a la semana, mientras miramos la cabeza de alguien, y llamarle
a eso comunión en el Señor. Es tan maravilloso ser conmovidos
(si es así) y que nos endulcen el oído, mojar los pañuelos,
ser entretenidos y aliviar la consciencia. ¡Tan fácil!
Pablo e Isaías, en los primeros versículos citados en
este escrito, los dos dijeron “no toquen cosa
inmunda.” Si
uno tan solo lo toca, es considerado inmundo, culpable y es cortado del
pueblo de Dios (Levíticos 5:2 y 7:21). Pero los autoproclamados
caballeros del Señor en su brillante armadura presumen que pueden
quedarse y “alcanzar,” desobedeciendo a Dios mientras dicen
servirle a Él. No sólo tocan lo inmundo, sino que se sumergen
en ello.
“¡Jesús comía y bebía con los pecadores!” responde
usted. Dígame, ¿se asociaba Él con ellos en los
templos paganos? ¿Se unía Él a sus organizaciones
como miembro? ¿Pasaba Él visitando y “comulgando” con
los mismos pecadores? ¿Andaba Él “construyendo relaciones”?
No. Sus argumentos no sólo son huecos como el centro de un anillo;
son totalmente falsos y tontos.
Si ha contestado “sí” a alguna de la preguntas anteriores,
usted no sabe nada del Señor y Sus caminos, y usted está atribuyéndole
a Él sus obras carnales, una justicia carnal con la cual Él
no tiene nada que ver, y la cual es anticristo. La manera del Señor
es totalmente diferente y usted está demostrando cuánto
lo ha pervertido la ramera. No obstante la culpa no sólo es de
la ramera, sino suya porque usted ha escogido sus caminos para placer
propio; de ahí que usted es la ramera. Como Pablo escribió:
“¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de
Cristo? ¿Tomaré, acaso, los miembros de Cristo, y los haré miembros
de una ramera? ¡Dios me libre! ¿O no sabéis que el
que se une con una ramera, es hecho un cuerpo con ella? Porque dice:
Los dos serán una sola carne.” (1 Corintios 6:15-16)
“En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de Tus labios
yo me he guardado de las sendas de los violentos.” (Salmo 17:3)
Ustedes han estado viviendo para satisfacer
la carne en vez de obedecer al Dios Todopoderoso.
|
Sin embargo, ustedes dicen, “Pero nosotros no estamos en templos
paganos. ¡Nosotros no estamos adorando dioses antiguos- Diana,
Baal, o Astarot! ¡Nosotros estamos en la iglesia cristiana adorando
al verdadero Dios!” Mi respuesta para ustedes es que ustedes
están adorando a esos dioses antiguos, los cuales no son tan antiguos como
ustedes suponen, y ustedes están adorándolos en el Nombre
del Señor Jesucristo. Ustedes le atribuyen las características
de esos dioses a Él, pero Él no es para nada como ustedes
suponen.
En el sistema de las iglesias por todas partes, otros Jesuses están
siendo adorados y otros evangelios son predicados, y ustedes no saben
la diferencia; nadie les ha hablado diferente, y hasta ahora ustedes
han vivido para satisfacer la carne en vez de obedecer al Dios Todopoderoso.
Quítense lo vidrioso de los ojos, levántense de su sueño
de muerte, enfrenten la realidad, escojan lo recto, límpiese de
los ídolos y de los afectos excesivos, y huyan de la fornicación.
No sean como los perros que andan sueltos, defecando, orinando y copulando
donde ellos elijen. Ellos revuelven la basura buscando comida y nunca
están verdaderamente satisfechos. Lo que comen, lo vomitan y se
lo vuelven a comer, esperando que otros participen con ellos, y que encuentren
a otros que hagan lo mismo.
La adoración de Dios es la cosa menos
natural que existe.
|
El Señor tiene leyes de adoración. Él escoge el
tiempo, el lugar, la compañía y la forma. Ustedes, de acuerdo
a su común ignorancia, piensan que pueden adorar a Dios dondequiera
y de la forma que ustedes elijan. ¡Qué necedad! ¡Cuán
presuntuoso!
¡Piénselo! ¿Desde cuándo tiene usted el derecho
o la sabiduría para decidir en cuanto a cómo adorar a su Creador? En esto las Escrituras son claras: Usted debe averiguar qué es
lo que Dios requiere específicamente antes de ofrendar y adorar
en alguna forma, pero especialmente antes de hacerlo de acuerdo a los
dictados y tontas nociones de los hombres. De otra forma, usted trae
condenación sobre su cabeza.
Hubo un lugar y una forma que Dios escogió para que Abraham sacrificara
a Isaac. Los sacerdotes comían los sacrificios en el lugar más
sagrado. Sólo eran ofrecidos de ciertas maneras y lugares y tiempos.
Como dice:
“…Entonces habrá un lugar donde el Señor tu
Dios escoja para hacer habitar Su Nombre. Allí traerás
todo lo que yo te ordeno…. Ten cuidado de no ofrecer tus ofrendas
quemadas en cualquier lugar que veas…. Sino que debes comerlas
delante del Señor en el lugar que el Señor tu Dios escoja….” (Deuteronomio
12).
Todas estas cosas fueron específicamente instruidas por el Señor,
pero el hombre cree que puede hacerlas como a él le plazca. Después
de todo, él piensa que ahora está “bajo la gracia
y que todo está bajo la sangre.” Él cree que sabe. Él
piensa que adorar a Dios “se da naturalmente.” Le tengo noticias.
La adoración a Dios es la cosa menos natural que existe. De hecho,
las Escrituras enseñan que lo natural es antagónico con
Dios y debe de suprimirse a fin de adorar a Dios en verdad; de ahí,
la necesidad de la cruz.
Ustedes que adoran allí afuera. ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por
qué? Ustedes no pueden adorar en lado de pre-crucifixión
de la cruz, en el mundo, en la satisfacción y comodidad de la
carne y de la mente carnal. Para adorar en espíritu y en verdad
usted debe morir. No hay otra forma.
Al escoger usted su propio camino, usted es un ladrón y salteador,
aunque usted podría encontrar su camino hacia el banquete, pero
será echado fuera, porque usted “no anda vestido de boda” (Mateo
22:11). Aunque usted diga, “Señor Señor,” no
piense que por esto será aceptado (Mateo 7:23). Porque usted vaya
a la iglesia y proclame haber nacido de nuevo, no piense que el Señor
tiene que recibirlo. Aunque haya persuadido a muchos para llegar a la
iglesia y profese la fe en Cristo, no piense que esto lo colocará a
usted en buena posición con El.
En Babilonia fue hallada la sangre
de todos los
que han sido muertos en la tierra.
|
¿Quién
es la Misteriosa Babilonia, la Grande?
En Babilonia se halló la sangre de los profetas, y de los santos,
y de todos los que han sido muertos en la tierra, dice Juan en Apocalipsis
18:24. ¿Quién es ella?
La iglesia Católica no es responsable por todos los asesinados
antes de existir ella (aunque es responsable por muchas muertes a través
de muchos siglos). Por lo tanto, esta no es Babilonia, en sí.
Los Estados Unidos no existían lo suficientemente atrás
en la historia para ser responsables de todos los que han sido muertos
en esta tierra. Por lo tanto esa no es Babilonia, en sí. De nuevo,
en Babilonia se halló la sangre de todos los que han sido muertos
en la tierra.
Babilonia estaba en Edén cuando la falsedad fue introducida.
Caín ofrendó en el espíritu de Babilonia y se convirtió en
el primer asesino.
Cuando Jesús les habló a los judíos, les dijo que
sobre ellos caería toda la sangre justa derramada desde el justo
Abel hasta la sangre de Zacarías.
Si la sangre de todos los que han sido muertos sobre la tierra fue encontrada
en Babilonia, entonces ella estaba allí en los días de
Jesús y hasta allá por los días de Abel. Entonces ¿quién
es ella? Le diré quien es ella. Escuche, porque con toda probabilidad
usted está en la cama con ella y por lo tanto usted es responsable
por toda la sangre mencionada - de los profetas, de los santos y de todos
los que han sido muertos en la tierra, aunque es posible que usted piense
de usted mismo que es un verdadero adorador de Dios a través del
Señor Jesucristo.
¿Su Precio? ¡La
vida suya! |
La palabra “Babilonia” significa “confusión,” que
viene de una palabra que significa “desbordarse” “mezclarse,” “revolver,
ungir, confundir, diluir, mezclar.” ¿No describe eso lo
que el hombre carnal hace en sus sistemas de iglesia? Hay una confusión
al por mayor; miles de denominaciones todas contradiciéndose al
mismo tiempo, separadas ellas mismas unas de la otras, todas diciendo
algo diferente (“para que no medites en el camino de la vida, sus
sendas son inestables, tú no las conocerás” -Prov.
5:6) y cada uno proclamando tener más de la verdad que ningún
otro grupo, si no es que proclamando que ellos tienen toda la verdad.
Ellos se ponen nombres para impresionar al público y anuncian
con trompetea su rectitud por todo el mundo, si es posible. Ellos mezclan,
confunden, diluyen, revuelven la verdad con error, luz con oscuridad,
lo bueno con lo malo.
Ellos también ungen. Hay predicadores “ungidos” predicando
mensajes “ungidos “para conmover a los oyentes que vienen
para que les acaricien sus oídos y para ser entretenidos. Babilonia
es una bella mujer, poderosa, impresionante, “piadosa” y,
de una forma u otra, dadivosa con sus miembros para que se desenvuelvan
y sean tomados en cuenta. Ella tiene todo lo que se necesita para ser
admirada y deseada en la tierra y tener poder para entregar lo mismo
a aquellos que se unan a ella. ¿Su precio? ¡La vida suya!
Como dice, “Sus pies descienden a la muerte; sus pasos conducen
al seol.” (Proverbios 5:5).
“Ahora pues, hijos, oídme, y estad atentos a las palabras
de mi boca.
No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en sus veredas.
Porque muchas son las víctimas derribadas por ella, y numerosos
los que ha matado. Su casa es el camino al Seol, que desciende a las
cámaras de la muerte.” (Proverbios 7:24-27)
Esta grande y magnificente mujer no es la prostituta común de
la calle, sino la misma mujer descrita en Apocalipsis, capítulos
17,18 y 19.
Fue el religioso Caín quien mató a su hermano. Note que
Caín ofreció sacrificio al Señor, el Dios de toda
creación, no ante un ídolo o un falso dios. Fueron los
judíos en toda su religiosidad quienes mataron a los profetas
y a los santos. Esto no fue la gente común o los paganos quienes
lo hicieron. Fueron los religiosos quienes mataron a Jesús, a
Jacobo y a Esteban. Fueron los religiosos los que persiguieron a Pablo
y a los primeros cristianos, persiguiéndolos de ciudad en ciudad,
apedreándolos, golpeándolos y azotándolos. Finalmente
ellos hicieron lo que quisieron con Pablo; ellos lo entregaron a los
romanos, y lo degollaron.
La Misteriosa Babilonia, la Grande, la Madre de las rameras, no es otra
más que la religión falsa disfrazada de verdadera. ¿Cuál
es la verdadera? La verdadera es la adoración al Señor
Jesucristo en espíritu y en verdad. La falsa finge hacer tal cosa,
y por eso tenemos las iglesias “cristianas”, así como
cualquier otra religión que presume adorar a Dios, pero niega
que el hijo de Dios venga en carne, Quien es Dios (y Él siempre
viene, en las nubes, tarde o temprano).
Ustedes están muriendo y están
muertos. Sufren el fruto de sus acciones. |
Esta ramera es la adúltera que adultera todo lo que es santo
y puro. Ella toma las cosas de Dios y las derrocha con sus víctimas.
Lea todo sobre ella en Proverbios 2:16-19; todo el Capítulo 5;
6:24-26; todo el Capítulo 7; 9:13-18. ¿Hablan estos pasajes
simplemente de la prostituta de la calle? Para nada. Lea línea
por línea y usted se dará cuenta, si Dios se lo permite,
que aunque no todas estas características pueden aplicarse a una
ramera física, sí se aplican a los sistemas de la iglesia
actual. Sin embargo, la ramera física sí es un retrato
claro de la iglesia ramera.
¡Creyentes, salgan de
Babilonia! Arrepiéntanse, hagan a
un lado a todos los dioses extraños y dejen todo lo que es cercano
y preciado a ustedes por el amor de Cristo. Ustedes están muriendo
y están muertos. Sufren el fruto de sus acciones. ¿Por
qué hay enfermedad y muerte en medio de ustedes, en sus familias
y entre sus compañeros? ¿Por qué hay pérdida
financiera, estrés y fracaso? ¿Por qué sufren divorcios,
confusión y oraciones sin respuesta como si no hubiera Dios? ¿Creen
ustedes que es porque el Señor está probando la fe de ustedes?
No; es porque ustedes viven en pecado.
Ustedes no escuchan la voz de Dios. ¿Por qué no? ¿Será porque Él
ya no habla hoy? No. Sus ovejas oyen Su voz y Él sigue hablando.
Sin embargo, sus pecados hacen estorbo entre ustedes y Dios, de modo
que Él ni les va a oír ni les va a hablar.
Pero yo vengo en Su Nombre, por Su voluntad, como Su boca, a hablarles
a ustedes y a advertirles. Vengo a llamarlos a salir de la cama que ustedes
han hecho o la que les ha hecho la ramera. Les digo de la manera más
solemne que, a menos que escuchen mi voz y salgan del sistema de la iglesia
ramera, ustedes morirán en sus pecados. Usted, si está en
un sistema de iglesia, usted es la ramera. Usted es miembro de su cuerpo
en particular (1 Corintios 6:13-20). Arrepiéntase.
Debo decir que no es tan simple como dejar de ir a la iglesia con todas
sus actividades implícitas. El
arrepentimiento del pecado es de
primordial importancia. Usted puede salir de la iglesia falsa y aun tener
la iglesia falsa muy viva por dentro. Es el pecado suyo, en primer lugar,
lo que lo lleva a la cama con la ramera.
Es el pecado de búsqueda de placeres, búsqueda de gloria
y de la satisfacción de los deseos de su carne lo que lo mantiene
allí a usted. Es el amor al dinero y el beneficio social, la alabanza
de los hombres, la seguridad en algo diferente a Dios, en el Nombre de
Dios, lo que lo ha llevado en cautiverio a usted. Es la negación
de la justicia, de la misericordia y de la humildad lo que le ha puesto
cadenas en su cuello, manos y pies. Es el caminar por vista lo que ha
cegado sus ojos. Lea ¿Es
Tu Profesión de Fe Vana, Cristiano? (disponible en
inglés).
Pero con todo esto, si usted se arrepiente, dirá al que ha sido
enviado por Dios, “Bendito el que viene en Nombre del Señor,” y
se arrepentirá de decirles así a los mensajeros de la ramera
quienes dicen venir en el Nombre del Señor, y usted se someterá y
obedecerá, diciendo, “Señor, ¿qué quieres
que yo haga?” y entonces es posible
que el Señor
tenga misericordia de usted, lo libere y lo restaure. “Es posible,” digo,
porque sí existe un tiempo en que es “demasiado tarde” (Lea
Proverbios 1:24-33). Se sabrá fuera de toda duda si Él
ha tenido misericordia. Nosotros lo sabremos. Él habla y da a
conocer lo que es necesario.
Sepa que Dios envía
Sus mensajeros, Su autoridad en hombres. |
“Pero,” protesta usted, “si dejo mi iglesia, ¿a
dónde iré?” Alguien me preguntó una vez, “Si
usted no va a la iglesia, ¿Dónde se alimenta?” Mi
respuesta vino directamente de parte del Señor, sin premeditación. “¡El
Pastor me alimenta!” respondí.
¿A dónde irá usted? Al Señor, allí será. ¡Al
Señor! Venga y únase a aquellos que caminan con el Señor. Únase
a Su pueblo que ha sido llamado y escogido por Él. Yo vengo en
Su Nombre a llamarlos a salir de las obras de los hombres, las sendas
del destructor.
¿Cómo sabrá usted si yo soy de Dios? Si usted hace
la voluntad de Dios, usted lo sabrá. Arrepiéntase de sus
pecados. Si Dios le está dando Su gracia, pueda que usted sepa
que lo que digo es verdad aun antes que yo hable. El Padre ya habrá ido
delante de mí, trabajando con usted; Él estará con
usted y conmigo al hablar yo con usted, y le confirmará a usted
que lo que yo le he dicho es verdad. Es la obra del Señor, no
la mía; es la gracia de Dios.
¿Dónde está el Señor? Con Su pueblo. Así como
Moisés se identificó con su pueblo, el pueblo del Señor
(Hebreos 11:24-26), usted también debe salir de Babilonia, fuera
de Egipto e identificarse con Su pueblo –fuera de la ciudad, fuera
del campamento, en el desierto. Adore en el Monte Gerizim, el cual es
escabroso, no en el Monte Ebal, el cual es plano.
No crea que es suficiente con estar fuera de los sistemas de las iglesias.
Yo he hablado con muchos que han salido por amargura, por cinismo o por
incredulidad, pero aún creen que adoran al Señor. Ellos
andan solos, diciendo, “A nosotros nos va a enseñar Dios,
no el hombre.”
Sepa que Dios envía Sus mensajeros, Su autoridad en hombres para
gobernar y ministrar en la Iglesia, Su verdadero cuerpo, donde sea que
estén sus miembros. Como está escrito, “No comerás
dentro de tus puertas el diezmos de tus granos o tu vino nuevo y aceite….
Sino que delante del Señor tu Dios lo comerás en el lugar
el cual el Señor tu Dios escogiere…. Cuídate de no
desamparar al Levita [ministros de Dios] todo el tiempo que vivas en
la tierra” (Deuteronomio
12). Lea La Gran Mentira al
Descubierto (disponible sólo en inglés).
También, encuentro que aunque muchos han salido de los sistemas
de las iglesias, ellos son tan religiosos como los que están dentro
de esos sistemas porque ellos se han traído la “iglesia” dentro
de sí mismos. Ellos traen por dentro todas las doctrinas diabólicas,
las actitudes, las ideas y prácticas falsas de la ramera. Ellos
no han aprendido algo mejor y por lo tanto siguen sufriendo las consecuencias,
sean oficialmente miembros de un sistema de iglesia o no. Ellos deben
someterse a la autoridad de Dios, según Él lo determine
y no según ellos.
De nuevo, se trata más de que la ramera salga de nosotros que
de que nosotros salgamos de la ramera. Todo se trata del arrepentimiento
del pecado. Es impresionante cómo son abiertos nuestros ojos cuando
confesamos y nos arrepentimos de nuestros pecados, especialmente de los
secretos. La carga es quitada y el alma queda agradecida, regocijándose.
Ellos tienen amigos mientras yo tengo enemigos.
Pero yo no estoy solo. |
No tenga respeto por los grandes, los poderosos, los destacados, los
ricos, los impresionantes o por los famosos de este mundo. Entienda que
es lo débil, lo necio, lo más bajo y despreciable de este
mundo lo que Dios ha escogido, para avergonzar al mundo y glorificarse
a Sí Mismo. Escoja la cruz y recibirá la corona. Escoja
la corona y recibirá la cruz, pero no la cruz de Cristo. Lo que
es sublime para los hombres es abominación delante de Dios. Guste
de las cosas de Dios, no de las cosas de los hombres. Ame la vida, escoja
la vida. ¡Arrepiéntase y salga!
Hay muchos en
los sistemas de las iglesias, el cuerpo manifiesto de la ramera, quienes
declaran que ellos quieren la verdad. Sin embargo,
cuando yo hablo con ellos, ellos no creen, ni tienen tiempo para mí.
Ellos prefieren estar mirando una película, entreteniéndose
y corriendo tras los placeres con el pretexto de que andan “construyendo
relaciones” o “haciendo amigos” con “creyentes” iguales
a ellos quienes dicen pero no hacen, quienes adoran al Señor con
sus labios pero sus corazones están lejos de Él.
Esas personas dicen que yo soy una secta, un lunático, un fanático,
un hereje y un falso profeta. No se les ocurre que fue a los verdaderos
profetas a quienes dejaron en el frío y cortados de la religión
oficial, sí, apedreados y severamente perseguidos y aborrecidos.
Las cosas no han cambiado y ellos ríen mientras yo llevo dolor
y pesar. Ellos tienen amigos mientras yo tengo enemigos. Pero yo no estoy
solo.
Les diré lo serio que es el asunto de salir de la ramera, de
lo inmundo:
“…El alma de Jonatán quedo ligada al alma de David,
y Jonatán lo amaba con toda su alma” (1 Samuel 18:1). Jonatán
fue el hijo del rey de Israel Saúl. Llegó el tiempo en
que Saúl quiso matar a David. Jonatán trató de defender
a David y advertirle sobre las intenciones de su padre. David fue obligado
a huir al desierto.
Los dos amigos se separaron con dolor, quedándose Jonatán
con su padre. En el desierto, a David se le unieron los desechados, los “perdedores” de
Israel. Estos eran los afligidos, los endeudados y los inconformes (1
Samuel 22:1-2). Por providencia de Dios, estos compartieron la cruz con
David; Jonatán se quedo atrás con la corana, aun cuando
quizás creía que un día David heredaría el
trono.
Se llegó el día en que David fue coronado Rey de Israel
y de Judá, y sus compañeros que sufrieron con él
en el desierto reinaron con él al final. ¿Pero qué le
pasó a Jonatán? Él murió en el campo de batalla
con su padre. Uno puede decir que él fue noble, un hijo obediente
y un hombre virtuoso que se compadeció de David y que cumplió con
sus responsabilidades. Pero él murió con los malos, como
los malos. Él no había salido. Lea Compromiso (disponible
en español).
“¿Qué pasó con Ananías
y Safira en Hechos?” |
¿Piensa usted que puede vivir frívolamente en las iglesias,
hacer lo que le plazca y escapar de la ira de Dios? Aun en este momento
hay en medio de ustedes quienes están sufriendo muchas cosas porque
la ira de Dios está sobre la ramera –sobre usted y los que
están con usted.
“Ah,” dice usted, “pero la ira de Dios era en el Viejo
Testamento. ¿No crees en las disensiones? ¡Ahora Dios es
un Dios de amor!” Yo digo que Él siempre lo fue. Él
siempre fue y es un Dios de ira también. ¿No dijo Jesús
en el Nuevo Testamento, “Los dieciocho sobre quienes cayó la
torre de Siloé y los mató, piensan ustedes que eran los
más pecadores de los hombres que había en Jerusalén?
Les digo, No: pero, a menos que se arrepientan, todos ustedes perecerán
igualmente” (Lucas 13:4-5).
“Jesús dijo esas cosas antes de morir,” dicen en
protesta, como si la actitud o naturaleza de Dios hubieran cambiado después
de la cruz. “¿Qué pasó con Ananías
y Safira en Hechos?” pregunto yo. A ellos no los forzaron a vender
su tierra, pero la vendieron. No los forzaron a traer el producto a los
apóstoles, pero compartieron una porción del mismo con
la Iglesia. Ellos se quedaron con una parte, sin embargo, y mintieron
a los apóstoles, diciendo que lo habían entregado todo.
¿Cuál fue la acción de estos “nuevos convertidos
a Dios” (según los contradictores modernos que aman sus
pecados)? ¿Sonrió Pedro benevolentemente con lástima
y dice, “¡Sean bendecidos, amigos! Dios comprende que todos
somos pecadores pero por esa razón murió Cristo. No se
preocupen. Nuestra iglesia es el hogar correcto para los hipócritas.
Traten de hacerlo mejor la próxima vez”? No. No sólo
no sucedió tal cosa, sino que ¡no hubo ni oportunidad para
que esta pareja confesara y se arrepintiera! Dios los mató instantáneamente.
¿Palabras duras? Hechos, pueblo. ¿Hizo Él estas
cosas para que todos se sintieran bien, como estos modernos miembros
de iglesias parecen creer que es lo primordial, y lo cual los pastores
y predicadores en estas iglesias buscan tan diligentemente lograr para
sus “rebaños”? No.
“Y vino un gran temor sobre
toda la iglesia y sobre todos los que oyeron estas cosas,” dice
en Hechos 5:11. Dios quiso asustarlos un poco y Él sabía
cómo hacerlo. Sean sobrios, hipócritas, jugadores de juegos,
niños jugando a las cosas de Dios. Él tiene ojos y oídos, ¿no
lo saben ustedes? Y Él no se está riendo. Él no
anda en el cine con ustedes. Él no está reuniendo gente
para que se diviertan.
El “dispensionalismo” es una gran palabra que los pecadores
usan como excusa poniendo a Dios en otro tiempo para continuar ellos
en sus pecados y para desacreditar al Señor y a Su voluntad, cuando
ellos no son capaces, en su ignorancia, de encontrar Escrituras apropiadas
para hacer su trabajo y justificarse a sí mismos delante de los
hombres.
Él tuvo la “cara larga” por
amor a ustedes y ustedes se burlan de Él por ello. |
Díganme ustedes, amadores
de la diversión, los muchos
de ustedes que dicen, “Dios quiere que nos divirtamos un poco, Él
quiere que disfrutemos y que no andemos por allí con la cara larga
todo el tiempo,” ¿En qué parte de la Biblia encuentran
esa idea? Ustedes claman con tanta vehemencia que tienen la Biblia como
su guía. Traten de leer la mía.
La de ustedes los destruye en formas tan maravillosas mientras ustedes
disfrutan sus mentiras. Ustedes ignoran mucho la mía, y lo hacen
a voluntad. En cuanto a la cara larga, nosotros no escogemos andar por
allí con la cara larga y tampoco el Señor. ¿Cuántas
veces hablan las Escrituras sobre cuando Jesús y sus discípulos
se fueron al teatro, a montar a caballo, a nadar en el mar de Galilea,
a escalar el Monte Hermón, a acampar y a caminar en el bosque
por una aventura al aire libre, a comer en restaurantes o a tener fiestas?
¡Necios! ¡Ciegos, voluntariosos, adúlteros, hipócritas
tontos! Sus fiestas eran conocidas como fiestas solemnes y cuando había
regocijo, nunca eran como el del mundo y quiero decir nunca.
“¡Pero Jesús murió para hacernos libres!” responden
ustedes. Tal vez el Jesús de ustedes sí, pero el mío
ciertamente no murió para que yo viviera para los deseos de mi
carne como necio. En su muerte, el Señor Jesucristo, el Señor
a Quien yo escucho y obedezco, por Su gracia, crucificó la carne
con sus deseos de modo que yo pudiera vivir para Él en sobriedad,
en toda piedad, verdad y rectitud, en toda santidad.
Ustedes, no obstante, evaden y desprecian la cruz, aferrándose
al mundo y justificándose a sí mismos al decir que su búsqueda
de placeres y diversión es la voluntad de Dios. ¡Adúlteros
y adúlteras! Él fue varón de dolores, experimentado
en quebrantos a causa de los caminos y pensamientos de ustedes, y no
para que ustedes se justifiquen en ellos. Él tuvo una cara larga
por amor a ustedes, y ustedes se burlan de Él por ello, al burlarse
de Sus hermanos quienes también sufren caras largas por amor a Él.
Viene el día cuando los que ríen llorarán y los
que lloran reirán. Arrepiéntanse.
Los que tienen “cultos de adoración” para sentirse
bien, y los que asisten a esos cultos para sentirse bien, son fornicarios
que morirán con la carne aun en sus bocas (Números 11,
Salmos 78:17-31). Esa carne es el conocimiento y doctrina que ustedes
reciben de los púlpitos, la cual creen ustedes que les hace crecer.
No hay duda de que los hace crecer –se inflan, se vuelven arrogantes,
impudentes, santurrones y seguros de sí mismos.
Mientras ustedes creen que están creciendo en la gracia y en
el poder del Señor, ustedes en realidad están creciendo
en el carácter del mismo Satanás, que brilla con luz artificial,
luz negra, con apariencia de virtud y piedad, tal como él viene
como ángel de luz. Ustedes podrán tener la apariencia de
piedad y el conocimiento mental de eso, pero ustedes niegan su poder
(2 Timoteo 3:5), porque ustedes desean la carne, despreciando el Pan
del Cielo. Ustedes están siempre aprendiendo y nunca llegando
al conocimiento de la verdad, ignorando las Escrituras en las cuales
profesan creer.
¿A Quién pertenece la venganza?
|
Otro ejemplo de algo que el Señor hizo después de la cruz,
contrario a la falsa idea de que Él haya cambiado: Considere la
ciudad de Jerusalén unas décadas después de Cristo
y Su crucifixión. Cuando el General Tito de Roma sitió la
ciudad, miles murieron de hambre, murieron en batalla y fueron crucificados
alrededor de los muros de la ciudad; fue tanto así que los reportes
dicen que no se encontraban árboles por largas distancias, pues
todos habían sido usados para hacer cruces. Había tantas
cruces que era difícil caminar por la ciudad. “Su sangre
sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos,” clamaron en la crucifixión
del Señor, y así fue. ¿No cree usted que eso fue
obra de Dios? Él predijo que esto ocurriría:
“Y cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos,
sabed entonces que su destrucción está cerca…. Porque éstos
son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que
están escritas.” (Lucas 21:20-22 RVG)
¿La venganza de Quién? ¿A quién pertenece
la venganza?:
“Porque está escrito, ‘Mía es la venganza,
Yo pagaré,’ dice el Señor.” (Romanos 12:19
RVR)
A través de todas las Escrituras, Dios es Quien envía
la espada, el hambre y la pestilencia. Es Él Quien levanta naciones
y reyes y los hace caer. Es Dios Quien hace todas estas cosas. ¿“No
más ira”? ¿Suponen ustedes que ahora Él es
ese Dios débil, sentimentalista y tolerante del mal que deja pasar
todo? ¡Ustedes quisieran!
Yo sé por qué ustedes desean creer otra cosa. Ustedes
quieren seguir con sus pecados; no soportan la idea de ser juzgados,
y así ustedes niegan que exista un Ser Quien podría llamarlos
o que los llamará a darle cuentas. No me da pesar decepcionarlos.
Se los advierto con vehemencia.
Dios me dijo que dejara las obras religiosas
de los hombres las cuales estaban matando a Su pueblo. |
¿Qué diremos de todas las guerras, hambres, terremotos
y pestilencias a través de toda la historia, y aun ahora? ¿Es
el diablo el responsable desde el Nuevo Testamento en adelante, mientras
Dios era el responsable y el que estaba a cargo en el Viejo Testamento?
No. Dios está a cargo, siempre estuvo y siempre estará.
“Dios no lo hace; Él sólo lo permite,” dice
usted. Si usted entrara por mi puerta y mi hijo procediera a patearle
la espinilla furiosamente y yo no se lo impidiera, ¿no diría
usted que yo soy responsable? Si la cosa fuera al revés, yo ciertamente
diría que usted es responsable. Es Él Quien envía
a Satanás a hacer lo suyo, no al revés. Él envió a
Satanás a tratar con Job. Él está a cargo, total
y completamente.
“No toquen,” dicen las Escrituras, “ni siquiera toquen cosa inmunda.” Hace muchos años, Dios me dijo que dejara
todas las obras religiosas de los hombres las cuales estaban matando
a Su pueblo y a todos los involucrados, como si estuviera dejando atrás
el excremento. Para Dios eso es excremento; ¿no dijo Pablo que
era basura (Filipenses 3:4-8 RVR)? En ese tiempo yo no lo veía
tan claro como lo veo ahora. Arrepiéntanse y salgan de allí.
Algunas Escrituras para cerrar:
“No os engañéis; las malas conversaciones (compañías)
corrompen las buenas costumbres.” (1Corintios 15:33)
“El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta
con necios, será quebrantado.” (Proverbios 13:20)
“El que guarda la ley es hijo prudente; mas el que es compañero
de glotones, avergüenza a su padre.” (Proverbios 28:7)
“El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre; mas
el que mantiene rameras desperdiciará sus bienes.” (Proverbios
29:3)
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
ni estuvo en camino de pecadores, ni se sentó en silla de burladores.” (Salmos
1:1)
“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre….” (Hebreos
10:25)
La verdadera Novia se manifestará en
cuanto la falsa sea expuesta.
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Hijos de Dios, salga y reúnanse con Dios y Su pueblo. La ciudad
de Babilonia es la impostora de la Nueva Jerusalén. Ella caerá en
una hora y ustedes con ella si no se arrepienten.
Al pueblo de Dios se le dirá: “Regocíjate sobre
ella, Cielo, y también vosotros, santos apóstoles y profetas;
porque Dios ha pronunciado juicio por vosotros contra ella” (Apocalipsis
18:20). Los hacedores de iniquidad que se burlan de, y calumnian a todos
los que aman la verdad en Cristo, serán silenciados. Los charlatanes
serán quitados, la cizaña recogida y quemada; el mal será quitado
de una vez por todas.
Ustedes los hijos de la hechicera ya no verán a la Misteriosa
con ustedes sentada como reina, que cree que no es viuda y que nunca
verá dolor (Apocalipsis 18:7). Pero la Novia verdadera se manifestará en
cuanto la falsa sea expuesta y la verdadera será glorificada con
el Novio.
Yo me maravillo ante las tinieblas y la impudencia de los malos. Ellos
se burlan y menosprecian; persiguen y ridiculizan; hablan mal de los
que el Señor les envía y presumen que ellos entienden mejor.
A causa de sus números, dicen que yo estoy equivocado y que ellos
tienen la razón. A causa de los notables con quienes ellos se
juntan, yo estoy equivocado y ellos tienen la razón. Como ellos
tienen maestros de Cristo, yo estoy equivocado y ellos tienen la razón.
Como ellos son maestros de Cristo, yo estoy equivocado y ellos tienen
la razón.
Como sus pastores les dicen que yo estoy equivocado, yo estoy equivocado
y ellos tienen la razón. Como ellos están dentro y yo estoy
afuera, yo estoy equivocado y ellos tienen la razón. Como sus
líderes han sido “ordenados” y yo no, yo estoy equivocado
y ellos tienen la razón. Como ellos aman sus pecados,
yo estoy equivocado y ellos tienen la razón.
Como yo critico a los falsos
y expreso enojo por las mentiras que predican y practican en el Nombre
de la Verdad; como yo soy “crítico” y hablo verdades
desagradables pero aplicables; como yo no corro con ellos (1 Pedro 4:3-5);
como yo no camino en la conducta
sentimental en la que los miembros de
la ramera tienen tanta práctica; porque ellos piensan que yo condeno
a los verdaderos, no a los falsos, los cuales ellos en su engaño,
piensan que son verdaderos, yo estoy equivocado y ellos tienen la razón.
Pero ustedes son los que se justifican delante de los hombres y prefieren
la alabanza de los hombres antes que la de Dios (Juan 12:43). Arrepiéntanse.
Salgan de en medio y no toquen lo inmundo y ustedes serán Sus
hijos e hijas, y Él será su Padre. Él los perdonará,
los sanará y los limpiará.
Usted tendrá los deseos de su corazón si usted encomienda
su camino a Él, y usted vivirá en paz, seguridad y prosperidad.
Estas cosas se las digo a quienes son Suyos, no a la cizaña. A
los que son Suyos se les concederá salir, pero la cizaña
está destinada a la destrucción.
Él conoce a los que son Suyos. Dios tenga misericordia de Su pueblo.
Nosotros tenemos necesidad absoluta de esa misericordia; todos hemos
merecidos ser destruidos.
Víctor Hafichuk
Traducido al español por Edwin
Romero
Translated into Spanish by Edwin Romero
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