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¿Somos Nosotros Una Secta?

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Muchos me han condenado a mí y a los que están de acuerdo conmigo en doctrina y práctica, diciendo que somos una secta. Algunos hasta han pedido nuestra sangre. Muchos creyentes profesantes que creen tener el Espíritu de Cristo nos ven con menosprecio, susurrando y hablando toda clase de males contra nosotros. Nos tratan como si fuéramos la peor pesadilla de la tierra (y del Cielo).

Los santos son llamados a ser luz y sal, no a perseguir a los que hacen el mal.

Pero, ¿qué es una secta? ¿Alguien sabe? Los expertos de corte católico, o mejor dicho, de nacimiento y adoctrinamiento católico, consideran sectas a muchas denominaciones prominentes. Que se sepa la verdad, si ellos tuvieran el poder que tuvieron antes de la reforma, todos menos los católicos serían quemados en la estaca, o colgados, o ahogados sumergiéndolos burlescamente en las aguas (del bautismo). Muchos católicos igualmente perecieron durante la inquisición, la cual fue tan implacable bajo el mando de “San” Ignacio de Loyola y otros tiránicos líderes “espirituales.”

Pero la versión que tienen ellos de la historia es muy diferente a la de los protestantes y viceversa, así que muchos católicos que lean esto se ofenderán porque a ellos no se les ha enseñando nada más que su propia versión en sus escuelas y seminarios. Algunos que están preparados para reconocer los horribles actos pasados de la Iglesia Católica dicen: “Eso fue en ese tiempo, pero ya no más.” Yo les digo que la raíz no ha cambiado nunca, el tronco no ha cambiado, las ramas han crecido del tronco y de esas ramas vienen los tallos, hojas y frutos. ¿Cómo puede ser diferente el fruto si la fuente es la misma?

Los protestantes como un todo no han sido menos culpables. Lutero y Calvino, por ejemplo, cargan con sus infames registros también, al igual que muchos otros. Para ellos la Iglesia Católica no solamente era un culto sino lo oculto. Y uno tendría que estar de acuerdo con eso cuando considera varios aspectos de las prácticas y enseñanzas de la Iglesia Católica, como la de almacenar la sangre de un muerto en un frasco por siglos y esperar a ver si cambia en algunos días “santos,” la de adorar a una mujer más que a Dios, la de desenterrar un cadáver para ver si se ha preservado después de mucho tiempo para determinar si deberían declararlo santo, la de vestirse en toda clase de ropa religiosa, la de cantar en latín, así como la de celebrar Halloween.

Sin embargo, eso no justifica la persecución. Los santos/hijos/pueblo de la verdadera fe en Dios son llamados a ser luz y sal, y son llamados a reprender las obras de las tinieblas; no son llamados a torturar, castigar o a perseguir hasta la muerte a quienes hacen el mal en el Nombre de Dios.

La mayoría de católicos y “protestantes” considerarían a los mormones, a los Adventistas del Séptimo Día y a los Testigos de Jehová como sectas, junto con los de Moon y varios otros grupos de hoy.

Entonces, ¿Qué Es una Secta?

Algunos dicen que es una “denominación bebé” o una religión en infancia. Con tal definición, todas las denominaciones tendrían que haber sido sectas en algún momento necesariamente. Jesús y Sus seguidores eran conocidos y condenados como una secta.

Ustedes pueden decidir por sí mismos si nosotros somos una “secta” o no.

Algunos dicen que es un movimiento religioso que se enfoca en un líder carismático. (Me pregunto cómo la Iglesia Católica comprende eso teniendo ellos un líder que llaman “El Santísimo Padre,” nada menos. Hasta hablan con orgullo y sin disculparse acerca de lo carismático que es él.)

Algunos dicen que una secta es gente que vive en comunidades, compartiéndolo todo. Allí caben los huteritas (parecidos a los menonitas o a los amish) y muchos otros así. ¿Y qué hay de malo con la vida en comunidad? ¿No tenían todo en común los creyentes de que habla el libro de Hechos? Tal vez no vivían en comunidad… no se dice eso… pero ¿es tan malo vivir en comunidad? ¿Quién dice? ¿Los católicos? ¿Son los bautistas quienes deben definir e identificar a las sectas? ¿Quién dice? ¿Los bautistas? ¿Los evangélicos?

Por lo que veo, las sectas se definen y se identifican con el adoctrinamiento y creencias de uno mismo. Por lo tanto, que en vez de tratar de definir una secta, simplemente voy a plantear para todos lo que nosotros creemos y practicamos. Ustedes pueden decidir por sí mismos, en la forma que prefieran, si somos o no somos una “secta.”

¿Por Qué Nos Condenan como una Secta?

¿Será porque creemos en la reconciliación de todas las cosas como se testifica con seguridad en las Escrituras, una maravillosa esperanza y promesa para todos? Esta doctrina es ciertamente contraria a la doctrina diabólica del tormento eterno para la mayoría de la humanidad, como se enseña en la corriente del cristianismo nominal. También, de un solo viaje, condena cualquiera y todas las formas de auto-justificación. Es algo duro para alguien creer verdaderamente que él es más justo que cualquier otro. Entonces, cuando declaramos estas cosas, somos “una secta.”

¿Será porque guardamos el Sabbath Bíblico? Los Adventistas del Séptimo Día lo hacen; La Iglesia De Dios Mundial lo hace; los judíos lo hacen, y así muchos otros. ¿Los clasifican como secta a ellos? Algunos sí, precisamente por esta razón.

¿Será porque no celebramos la navidad, la Semana Santa, Halloween, los cumpleaños y cosas así, todas las cuales tienen, según los registros, un origen pagano? Indudablemente. ¡Muchos cristianos nominales no pueden entender por qué “no celebramos el nacimiento de Jesús!” El asunto es que en ninguna parte de la Biblia se registra la celebración de Su nacimiento, o el de cualquier persona de la fe. Sin embargo, sí existen registros Bíblicos de la celebración de cumpleaños por los incrédulos, tales como Herodes, cuando Juan, nuestro amado hermano, perdió su cabeza. Estas celebraciones paganas han sido tan inculcadas en la religión “cristiana” que arrepentirse de ellas es herejía y participar de ellas es piedad. Por arrepentirnos, somos “una secta.”

¿Será porque hemos tenido algo de vida en comunidad y compromiso? Este aspecto parece amedrentar a la gente. ¿Es malo vivir en comunidad?

¿Será porque hablamos de Dios sin “ir a la iglesia” o pertenecer a una organización religiosa aceptada y reconocida? Hay quienes no creen que tengamos el derecho a hablar de Dios independientemente de alguna jerarquía oficial.

¿Será porque yo he hablado, diciendo que todas las organizaciones cristianas formales son falsas, que son organizaciones sociales, diseñadas para beneficiarse en la carne y en el mundo, que esos son los “lugares altos” que se mencionan en los libros de Reyes y Crónicas, que esas son las mismas “puertas del Hades” a las que se refirió Jesús (Mateo 16:18), y que todos los que son Suyos deben salir de allí? No hay duda.

¿Será porque yo he dicho que oigo la voz de Dios en muchos y diversos temas, condenando tantas cosas que se creen y practican en el cristianismo nominal? Obviamente.

¿Será porque nos esforzamos en obedecer a Dios independientemente de lo que el mundo pueda pensar?

¿Será porque yo lidero y otros me siguen? ¿Es eso un crimen? Nos acusan de controlar. Aparentemente, a algunas personas no les gusta que les digan qué hacer. Ellos prefieren que su orgullo e independencia queden intactos. Esa es la naturaleza del hombre inicuo, no regenerado. ¿No guiaba Jesús mientras otros le seguían? ¿No guiaron Juan el Bautista, Pablo y muchos otros mientras los demás les siguieron? Entonces, ¿cuál es el crimen? ¿Puede alguien declarar, por las Escrituras, qué hay de malo con eso?

El hecho es que yo dirijo, y no como un asalariado. Soy enviado por Dios, no por el hombre, y los que son Suyos escuchan. Los pastores de los sistemas de iglesias deben ser cuidadosos, no sea que pierdan sus feligreses, su estatus y su forma de vida. Entonces, ¿cómo pueden guiar ellos cuando ellos mismos no son guiados por Dios sino por sus propias ovejas? Uno no puede ser guiado por ambos. Y a los feligreses les encanta tener este poder. Ellos no están interesados en adorar a Dios. Ellos prefieren sus pecados, y un falso sentido de seguridad e identidad con Dios. Ellos tienen su recompensa, y la pagan muy caro, sin saberlo. El cómodo asiento de la iglesia es mucho más atractivo que la fatal cruz, sin la cual ningún hombre verá a Dios.

¿Será porque decimos oír la Voz de Dios Quien dijo: “Mis ovejas oyen (no leen) Mi voz” (Juan 10:27)? ¿Podría ser que Dios es real para nosotros, al contrario de nuestros acusadores, que nosotros estamos con Él en serio hasta la muerte, siendo así “un olor de muerte para muerte” a muchos, y que nos esforzamos por obedecerle a Él independientemente de lo que el mundo pueda pensar?

¿Será porque los que oyen y hablan de parte de Dios son extraños a los que adoran dioses falsos, especialmente a los que adoran otros dioses en el Nombre del Señor Jesucristo?

Distinto a otros, no nos debemos a nuestra doctrina, sino que nuestra doctrina resulta de nuestra relación con Dios. Otros buscan relacionarse con Dios a través de una doctrina, como lo hacían los fariseos, por ejemplo, y como lo hacen casi todos, si no es que todas las denominaciones de hoy.

Jesucristo, el Hijo de Dios, y el Dios Creador Mismo, de verdad es Señor de todos, no sólo en teoría, o en la teología, sino en la realidad, aquí y ahora.

Solamente hay Un Dios, no tres, y Él es Jesucristo. “Oye, o Israel, el Señor Dios Uno es.” (Deuteronomio 6:4), y “Un Señor, una fe, un bautismo” (Efesios 4:5).

Tanto el Viejo como el Nuevo Testamento son el Testimonio de Dios Mismo, Su voluntad y registro de Sus tratos con la humanidad. La Biblia como la conocemos es la única y verdaderamente Santa Escritura dada a la humanidad. El enfoque es el Señor Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores.

Dios llama a todos los hombres al arrepentimiento, a apartarse de sus malos caminos con que se sirven a sí mismos.

Dios se manifiesta a Su creación en la debilidad y limitación de la carne, en la Persona de Jesucristo, para redimir a toda la humanidad de sí mismos, del pecado, de las tinieblas, del mundo que está bajo el poder de la Serpiente.

El Señor y Salvador, Jesucristo, ha tenido un éxito perfecto, y los frutos se manifestarán en la completación de los tiempos. Todos los hombres serán liberados de sus pecados, redimidos para confesarlo a Él como Señor en reverente agradecimiento de rodillas, no a la fuerza ni por temor.

Jesucristo murió por los pecados de todos los hombres, fue sepultado, y después de tres días, resucitado de entre los muertos, en victoria sobre los principados y poderes de maldad, y sobre la muerte misma. Nuestra única y sola esperanza es a través de la fe en la salvación de Jesucristo a través de Su sacrificio, Su sangre derramada, Su muerte y Su resurrección.

Él llama a todos los hombres al arrepentimiento, a que se aparten de sus malos y dañinos caminos con que se sirven a sí mismos, para salvarlos de sus propias destrucciones.

Solamente su justicia es digna; cualquiera y todas nuestras justicias son como trapos de inmundicia, totalmente indignas.

Pero Él nos llama a la santidad y a la obediencia; por lo tanto, tienen que venir frutos de justicia como resultado de la fe genuina.

Su Ley no ha perdido vigencia; quienes son Suyos establecen la ley como se describe en los Diez Mandamientos (Romanos 3:31).

Los frutos de la fe genuina solamente pueden determinarse por el hombre espiritual, por discernimiento espiritual y revelación dada por Dios, ciertamente no por el hombre carnal y no por juicio intelectual o de los sentidos.

Más específicamente, en lo que respecta a nosotros, creemos:

En el guardar el Sabbath de Dios (el séptimo día que Él santificó) de acuerdo con las Escrituras, y no el sustituto (el primer día que Él no santificó) de acuerdo con las idolatrías de los hombres y razonamientos carnales.

Como lo mencioné, creemos en Un Dios, no en tres, de acuerdo con las Escrituras que he citado. Aunque Él puede y se ha manifestado a Sí Mismo como Hijo y Padre, igual Él es Uno y no dos o tres. ¿Acaso es más extraño creer que Él pueda manifestarse a Sí Mismo a la vez en dos o más personas que creer que haya tres Dioses al mismo tiempo?

Creemos que los mal llamados días “sagrados” de la Navidad y la Semana Santa no tienen nada que ver con Cristo, ni con Dios, ni con las Escrituras, ni con la voluntad de Dios para nosotros. Esos son, según consta en los registros, de origen pagano, y como tales, no participamos en ellos porque Él nos ha ordenado que no lo hagamos (Jeremías 10).

Nosotros oímos la voz de Dios, y cuando lo hacemos, tenemos que obedecer lo que se nos manda.

Creemos en la agricultura y en la comida orgánica, es decir, sin dañarla por el uso de pesticidas, herbicidas, fungicidas, fertilizantes artificiales dañinos y cosas así. Creemos en el tratamiento apropiado de todo el medio ambiente, siempre que sea posible, incluyendo el aire, el agua, el suelo, los microrganismos, los insectos, las plantas, los animales así como las personas.

En la vestimenta, no creemos en ropas religiosas o en uniformes como los tienen las sectas, según las definen algunos, pero sí creemos que la gente debe vestir discretamente, con respeto para todos, que las mujeres deben lucir como mujeres y los hombres como hombres, identificados con razonable facilidad.

Creemos que las organizaciones religiosas formales están fuera de la voluntad de Dios, y como tales, necesitamos separarnos de ellas, no por nuestro propio poder, sino por la gracia de Dios. Percibimos gran sufrimiento y dolor como consecuencia para los que participan de la iglesia ramera.

¡Ah, cuánto ignoran las consecuencias los que adoran “dentro de la puerta,” “dentro de la ciudad,” sin saber la voluntad, ni creer en los mandamientos y promesas de Dios! Una promesa que Dios les hizo a los israelitas, que tiene todo que ver con nosotros también, es que “ninguna de estas enfermedades que Él envió a Egipto traerá Él sobre nosotros, si le obedecemos Sus mandamientos.” Uno de Sus mandamientos para nosotros ha sido: “Salid de en medio de ellos y sed santos.”

Creemos que debemos hacer con los demás como queremos que los demás hagan con nosotros, que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esto no es asunto de obras sino de pura gracia.

Creemos en oír la Voz de Dios, razón por la cual nos etiquetan como secta los que no creen que Dios le hable a la gente hoy. Nosotros oímos la voz de Dios, y reconocemos que cuando sucede, debemos obedecer lo que se nos manda.

Por encima de todas las razones, creo que nos etiquetan como secta porque predicamos la cruz de Cristo. La cruz el algo odioso y horrible para la carne. Cuando Dios habla, y da un mandamiento, a menudo implica la cruz. Cuando hemos oído Su voz, a menudo hemos tenido que pagar un precio serio. Los que no están interesados en morir a sí mismos niegan que Dios requeriría cosas “tan terribles” de la gente. Jesús sí lo dijo claramente: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz.” Eso no sólo se refiere al arrepentimiento de pecados, sino a la muerte a todo lo preciado y cercano. Esto es lo que creemos y predicamos, y no nos queda de otra.

SI POR ESTAS COSAS NOS DEFINEN O IDENTIFICAN COMO UNA SECTA, QUE ASÍ SEA, SOMOS UNA SECTA, Y NO ME DISCULPO POR ELLO.

Esto les digo a todos: Tan costoso como lo ha sido para nosotros, la recompensa es infinitamente más grande. Yo estoy muy agradecido de ser libre del temor de los hombres, y de tener el temor de Dios, dado para preferir Su alabanza que la de los hombres.

Víctor Hafichuk

Traducido al español por Edwin Romero
Translated into Spanish by Edwin Romero

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